La situación en Haití se ha vuelto crítica, con más de 1,3 millones de personas desplazadas y la mitad de la población sufriendo hambre. Las pandillas armadas están expandiendo su influencia, mientras que grupos de autodefensa actúan como entidades similares a estas organizaciones criminales. Según William O’Neill, experto de la ONU en derechos humanos, el país se asemeja al "Lejano Oeste", donde la desesperación y la impunidad predominan. La violencia ha comprometido gravemente los derechos económicos y sociales de los haitianos, creando un ciclo vicioso de inseguridad y falta de confianza en las instituciones. A pesar de la devastación, O’Neill mantiene la esperanza de que con un compromiso internacional adecuado, se pueda revertir esta situación alarmante.
Los agricultores de Haití, con el apoyo de la FAO y la ONU, están creando bancos de semillas para enfrentar el hambre y el cambio climático. Ante la escasez de semillas de calidad, que solo germinan en un 40-50%, más de 200 bancos artesanales están cultivando variedades adaptadas al clima local. Este esfuerzo busca aumentar la productividad agrícola y reducir la dependencia de importaciones, en un contexto donde más de seis millones de haitianos enfrentan inseguridad alimentaria extrema. La iniciativa no solo mejora la producción, sino que también promueve la autosuficiencia y dignidad en las comunidades rurales.
La situación en Haití se agrava con un alarmante incremento de asesinatos, secuestros y violencia sexual, según un informe de la ONU. Entre octubre de 2024 y junio de 2025, más de 1,000 personas han sido asesinadas y cientos han sido secuestradas en regiones clave como Artibonito y Centro. Las bandas criminales buscan establecer control sobre rutas estratégicas, lo que podría desestabilizar aún más la región caribeña. La crisis humanitaria se intensifica, con más de 1.3 millones de desplazados internos y cerca de seis millones de haitianos necesitando asistencia. Se requiere un mayor apoyo internacional para las autoridades haitianas y medidas urgentes para frenar el tráfico de armas en el país.
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La coordinadora humanitaria de la ONU en Haití, Ulrika Richardson, ha alertado sobre la grave crisis humanitaria que enfrenta el país, donde casi dos millones de personas sufren niveles de emergencia de hambre. En una reciente rueda de prensa, destacó que 1,3 millones de personas están desplazadas debido a la violencia de pandillas y que 3000 han muerto en incidentes relacionados con estas. La falta de respuesta internacional adecuada es preocupante, ya que solo se ha financiado el 9% del plan humanitario de 900 millones de dólares. Richardson enfatizó la necesidad urgente de poner fin a la violencia y mejorar las condiciones de vida en Haití, un país que a pesar de sus dificultades sigue siendo un ejemplo de resistencia.
La ONU está intensificando sus esfuerzos para frenar la propagación del cólera en Haití, donde se han reportado más de 2800 casos sospechosos y 91 confirmados desde diciembre, con 36 muertes. La mayoría de los casos están vinculados a asentamientos de desplazados, donde el acceso a agua potable y saneamiento es limitado. A pesar de las medidas de contención implementadas por las agencias de la ONU, la respuesta enfrenta una grave falta de financiamiento, habiendo recibido solo el 9% de los 908 millones de dólares solicitados para el Plan Humanitario. Se requieren urgentemente recursos adicionales para fortalecer la salud pública y prevenir brotes entre las poblaciones más vulnerables.
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