Más de 417 millones de niños, el 20% de la población infantil mundial en países de renta baja y media, viven en pobreza extrema y sufren graves privaciones en áreas esenciales como educación, salud y nutrición, según un informe de UNICEF. Este estudio destaca que la pobreza infantil no solo afecta el presente de estos menores, sino también su futuro. África Subsahariana y Asia Meridional son las regiones más afectadas, con altos índices de carencias en saneamiento y acceso a servicios básicos. Además, factores como conflictos armados y desastres climáticos agravan la situación. A pesar de algunos avances recientes en bienestar infantil, el progreso se ha estancado y se requieren políticas efectivas para erradicar la pobreza infantil y priorizar el bienestar de los niños a nivel global.
Cada septiembre, con la llegada del nuevo curso escolar, miles de familias se enfrentan a un desafío que va mucho más allá de comprar libros o material escolar: garantizar que sus hijos tengan una alimentación adecuada en el día a día. La realidad es que, para muchos niños, la vuelta a clase no solo implica aprender matemáticas o lengua, sino también contar con una oportunidad de recibir una comida equilibrada en el colegio.
Un informe de la AESAN revela que el 33,5% de los menús escolares en España no están supervisados por profesionales acreditados en nutrición. Además, más del 70% de los comedores escolares incumplen las recomendaciones sobre el uso de aceites saludables y un 29,15% ofrece frituras excesivas. El Ministerio de Derechos Sociales está trabajando en un Real Decreto para establecer pautas obligatorias que mejoren la calidad nutricional en estos centros, prohibiendo bebidas azucaradas y promoviendo una alimentación más saludable. Estos datos subrayan la necesidad urgente de mejorar la supervisión y calidad de los menús escolares para garantizar una alimentación adecuada a los niños.
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Un informe de la OMS revela que uno de cada cuatro niños en Europa presenta sobrepeso u obesidad, destacando una grave crisis de salud pública. A pesar de las alarmantes cifras, más del 66% de los padres subestiman el peso de sus hijos, lo que dificulta la prevención y tratamiento. El estudio también señala desigualdades nutricionales y hábitos poco saludables, como el bajo consumo de frutas y verduras y el aumento del uso de comida a domicilio. La OMS insta a implementar políticas efectivas, incluyendo impuestos a alimentos no saludables y restricciones publicitarias, para abordar esta problemática.
La anemia se ha convertido en una crisis de salud pública alarmante en Asia Meridional, afectando a 259 millones de mujeres y niñas, especialmente entre las más pobres. Se prevé un aumento de 18 millones de casos para 2030, lo que exige una acción urgente y coordinada. Esta enfermedad no solo impacta la salud física, sino que también limita el desarrollo educativo y económico de las mujeres. Los expertos destacan la necesidad de fortalecer los sistemas de salud y mejorar la nutrición a través de suplementos de hierro y programas educativos. Iniciativas exitosas en países como India, Pakistán y Nepal demuestran que la colaboración entre gobiernos y comunidades es clave para combatir esta problemática.
La ONU certifica que más de una de cada cuatro personas en países afectados por conflictos carece de acceso a la electricidad, frente a poco más de una de cada 20 en regiones más estables. Se observan disparidades similares en ámbitos como la educación, la nutrición y la mortalidad infantil.
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