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Por Alejandro A. Tagliavini*

Los Estados están alentando los incendios por partida doble

Los Estados están alentando los incendios por partida doble
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(Foto: Cibeles AI)
miércoles 29 de julio de 2026, 20:27h
Los incendios forestales más grandes de la historia fueron, primero, el de la taiga siberiana de 2003 (Rusia) cuando el fuego arrasó 22 millones de hectáreas. Luego, los australianos de 2019/2020 cuando fueron destruidas 17 millones hectáreas.

Todos comenzaron en tierras estatales con escasa guardia para detección temprana. Además, estos bosques fiscales suelen estar descuidados. Ya decía santo Tomás que “cada uno es más solícito en la gestión de aquello que le pertenece que en lo que es común… porque se administran más ordenadamente las cosas cuando a cada uno incumben sus propios intereses”.

Son las personas comunes -el mercado- las que con más fuerza se dedican a la preservación de la naturaleza. Irónicamente, el ganado vacuno, por caso, no se extingue, sino que se expande notoriamente porque está en manos privadas cosa que, básicamente, no ocurre con otros animales al borde de la extinción.

Ahora tenemos estos incendios en Madrid, atribuidos a un coche incendiado en cuneta, es decir, en terrenos estatales y a una máquina trabajando en un terreno privado.

A ver. Es muy poco creíble que los propietarios privados no tengan mucho cuidado con el fuego, ya que los primeros y principales perjudicados son ellos mismos. Sin dudas serán mucho más cuidadosos que un burócrata para quién, un probable incendio, no es más que un expediente tedioso, impersonal y que no compromete su situación personal.

Que puede existir un propietario privado imprudente e irresponsable, claro que sí, ni los seres humanos ni las sociedades son perfectas, pero mucho más creíble es que sean aún más irresponsables los burócratas. Y, frente a un poco probable propietario imprudente, están los vecinos privados, y las aseguradoras privadas para actuar con rapidez.

Ahora, como bien señala el ingeniero forestal Paulo Freitas, "El bosque limpio y ordenado no arde. El problema está en la gestión".

Hete aquí que llevar más cabras y ganado a los montes ayuda a frenar los incendios porque comen la hierba alta y las ramas secas y reducen la cantidad de plantas muertas en zonas difíciles de alcanzar por las personas, ayudan a mantener los bosques sanos de forma natural y así mantienen la vida, la biodiversidad y limpian los caminos naturales.

Ahora, por qué no hay más ganado en los montes. Por la baja rentabilidad económica dados los impuestos y las trabas burocráticas que sufren los pastores que enfrentan demasiados trámites, normativas ambientales estrictas y multas si sus animales entran en ciertas zonas protegidas o bosques públicos.

Dicen los burócratas que la Ley estatal de Montes y las distintas normativas de las comunidades autónomas no solo no prohíben, sino que regulan el mantenimiento y el aprovechamiento forestal. O sea, la Ley de Montes estipula que los propietarios de terrenos, fincas y montes son los responsables directos de su mantenimiento y limpieza, así como de realizar "los trabajos de carácter preventivo a lo largo del año" para la prevención y defensa ante incendios forestales.

Menudo chiste, el gobierno con sus impuestos y la muy irresponsable burocracia les impide mantener los campos limpios con ganado y otros menesteres, pero, encima de quebrarlos, les exige todavía más gastos para limpiar la suciedad que se acumula por culpa del Estado.

*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California

En X: @alextagliavini

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