El papel plástico digital: La Nueva Era

Juan Pablo Mateos

miércoles 22 de octubre de 2014, 12:37h
Juan Pablo Mateos
Juan Pablo Mateos
El editor de siempre, que imprime sobre plancha, teme al plástico por naturaleza. El olor a papel ha sido el sueño convertido en realidad de sus objetivos empresariales y comunicativos. Pero, ¿La textura es un concepto o un tránsito? La revista Squire lanzará en octubre, en EEUU, 100.000 ejemplares de su publicación en papel digital flexible, con una batería de 90 días de duración…
El slogan de su portada, que da la bienvenida al siglo XXI, celebra el 75 aniversario del nacimiento de la publicación Squire. Este acto, que puede ser considerado promocional y anecdótico, demuestra dos cosas:

1) El papel digital de producción masiva puede ser una realidad
2) Las revistas especializadas apuestan por el, a corto o medio plazo.

100.000 ejemplares no son una promoción señuelo, sino una pretensión seria de dar a conocer un formato del que reniegan los lectores de segunda y tercera generación, y que abraza con ilusión y confianza la audiencia joven, adolescente e infantil.

Los estratos de edad en el contexto virtual y las nuevas tecnologías están tan bien definidos como los estratos tectónicos de las placas geológicas de la tierra. Teniendo siempre en cuenta el carácter excepcional de determinados individuos, véase ancianos seguidores de las últimas tendencias tecnológicas y adolescentes lastrados por el papel, minorías residuales y peculiares de un entorno perfilado, se pueden definir tres generaciones o distinciones tan delimitadas como las fronteras de los países, tanto en cronología como en mentalidad:

1- De los 5 a los 25 años: adolescentes, niños y jóvenes. Aman las nuevas tecnologías, las han mamado desde su nacimiento, dominan los móviles, los portátiles y las consolas, usan Internet con facilidad y habilidad. Tienen pericia en el aprendizaje de lenguajes y, aunque la mayor parte no profundiza en la técnica, dominan las aplicaciones y programas. Sin duda leer en Internet para ellos es un acto común que forma parte de sus vidas. Son los futuros consumidores potenciales de poder adquisitivo interesante para las empresas del mañana. La simiente de una nueva era tecnologizada. Usan el papel de forma anecdótica, y sus reclamos son CD-s y DVD,s incorporados en las revistas, posters, obsequios y demás ganchos de venta en quiosco. Todo por mantener el interés en la pasta impresa.

2- De los 26 a los 45 años: jóvenes, adultos integrados en el mercado laboral, ejecutivos, autónomos, empleados, funcionarios, nuevas incorporaciones etc… Se trata de individuos “híbridos” entre el papel y el formato digital. Usan ambos medios indistintamente, tanto para trabajar como para su tiempo de ocio. Disfrutan y utilizan todas las ventajas que ofrece el formato digital y virtual, desde la compra de billetes para medios de transporte hasta la información de cualquier tema, concepto o sector. No reniegan del papel y disfrutan leyendo un periódico o una revista y, cuando quieren un contenido actualizado o de última hora, no dudan en conectar a Internet. En el trabajo consideran fundamental el medio digital, hasta el punto de no poder prescindir de él para recibir correos, cerrar citas o gestionar su agenda. A medida que aumenta la cualificación del trabajo, aumenta su uso de la tecnología con PDA,s Agendas electrónicas, UMPC,S, ordenadores portátiles o aparatos de conexión instantánea. Así mismo, su manejo mejora en función de un trabajo más especializado. Son la “edad de tránsito” de los medios.

3- De los 46 años a la tercera edad: aquí afecta mucho el sector en el que el individuo trabaja, su poder adquisitivo, su curiosidad o su necesidad. Se adaptan aquellos que, por obligación, necesitan dominar las nuevas tecnologías digitales, sin embargo, tienen en el papel una “adicción” generacional consolidada. Los curiosos o motivados también tienden a intentar ponerse al día; a medida que aumenta la edad, existe menor necesidad laboral e incluso de ocio, y se prescinde de Internet, siguiendo hábitos de conducta preestablecidos e históricamente asumidos: enviar cartas por correo convencional, el periódico de los domingos, la información práctica de manuales o folletos, el envío de telegramas o postales y las notificaciones de bancos o instituciones en papel. El uso del móvil es el único elemento al que acceden con auténtico interés, aunque sin profundizar en sus múltiples posibilidades. Lo usan como una prolongación del teléfono fijo analógico, para estar en contacto con familiares y amigos, conociendo las mínimas teclas necesarias para realizar las funciones básicas.

Estos tres perfiles generan una curva cronológica cambiante en función de que la generación media vaya aumentando y la tercera tienda a desaparecer. El futuro es que los lectores jóvenes, siendo ya productivos, usen Internet más que el papel para casi todas sus tareas. Los nuevos formatos de diodos orgánicos de papel flexible a alta resolución, estudiados y proyectados por grandes marcas (Sony, Samsung o Hp), propondrán usar un sólo papel digital de una primera inversión elevada, pero que servirá para casi todas las tareas: recibir y leer cualquier medio de comunicación, libro o juego en cuestión de minutos por el espacio radioeléctrico, comunicación constante e instantánea por sistemas de transmisión directa (Skype, Messenger, chat, correo electrónico) y agenda personal de contactos e intercambio de información en cualquier lugar y hora del día.

Juan Pablo Mateos Abarca
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