www.gacetadeprensa.com

De cómo la falta de libertad está destruyendo a la Argentina

De cómo la falta de libertad está destruyendo a la Argentina
Ampliar
(Foto: X)
jueves 19 de marzo de 2026, 00:22h
El gobierno argentino ha anunciado -fiel a su vocación publicitaria de magnificar al extremo cualquier dato “positivo”- que la actividad económica habría cerrado 2025 con un crecimiento del 4,4% interanual (i.a), luego caer -1,3% en 2024 y -1,9% en 2023.

El gobierno argentino ha anunciado -fiel a su vocación publicitaria de magnificar al extremo cualquier dato “positivo”- que la actividad económica habría cerrado 2025 con un crecimiento del 4,4% interanual (i.a), luego caer -1,3% en 2024 y -1,9% en 2023.

Datos que no se condicen con la realidad. Por caso, cómo se explica que la recaudación fiscal argentina haya sufrido una caída real del 10% en febrero de 2026, acumulando siete meses consecutivos de descenso. Pues, a pesar de un aumento nominal de la presión impositiva, la altísima “inflación” (suba del IPC del 32,4% i.a.) y la menor actividad económica provocaron la caída de los ingresos fiscales.

Se cumple algo elemental popularizado por Laffer y su famosa curva que grafica cómo, al llegarse a un punto de presión fiscal lo suficientemente elevado, la actividad económica -el sector privado, el productivo- se resiente, cae y, consecuentemente el Estado recauda menos a pesar de aumentar nominalmente.

Y futuro pareciera ser peor, ya que todo indica que la presión fiscal subirá, por mucho que el discurso oficial diga lo contrario. De hecho, en estos días entra en vigor un impuesto (“retenciones”) del 8% a la exportación -leyó bien, en Argentina se castiga al que exporta- de petróleo porque, al superar la cotización internacional del barril los USD 80, se establece el mencionado porcentaje sobre las ventas externas.

Uno de los principales motivos por el cual el gobierno aumenta la presión fiscal es porque necesita esos fondos para financiar su política populista dedicada a mantenerse en el poder y hacerle creer a la opinión pública que baja la pobreza cuando, en realidad, la ha “bajado” en base a aumentar el “asistencialismo” estatal que creció un 50% con el actual gobierno. Al mismo tiempo que se niega a reconocer la deuda del Estado con los jubilados privados que aportaron su dinero y hoy no reciben lo correspondiente.

Por otro dato, entre noviembre de 2023 y diciembre 2025 el sector privado formal perdió 188.893 puestos de trabajo, siendo que en total se perdieron 473.305 puestos, según datos oficiales del ministerio de Trabajo. Así, como bien señala Roberto Cachanosky, “en Argentina se hace cada vez más costumbre vivir del trabajo ajeno” ya que hay casi tanta gente que recibe “planes sociales” como quienes trabajan formalmente.

Una aclaración sobre esta curva realizada con datos de la Encuesta Permanente de Hogares que contabiliza, en cada hogar, a quienes trabajan sumando, sin discriminación, a quienes lo hacen en empresas privadas y a quienes, al ser despedidos, declaran trabajar de forma independiente en empleos formales pero precarios.

Pero, en fin, supongamos que las cifras oficiales son reales. El “crecimiento” del 4,4% i.a. de la economía se da gracias al dato correspondiente a diciembre, que presentó un avance mensual sorpresivamente elevado gracias a una cosecha excepcional de trigo (con rendimientos récord) que generó un salto interanual de 32% en el agro que, así, el aporte de este sector llega al 80% de la suba del mes.

Es decir, la actividad agrícola es prácticamente la única actividad productiva que tracciona hoy a la economía argentina. Ciertamente el campo argentino es de los más ricos del mundo por la calidad excepcional y extensión de las tierras. Valga una aclaración importante porque se suele ligar la riqueza de un país a sus “recursos naturales”. El “recurso” más importante para el mercado son las personas, su creatividad, sus cerebros. De aquí que Japón sea mucho más rico que Argentina aun cuando tiene mucho menos “recursos naturales”, como tierras cultivables, petróleo, minerales, etc.

Y, entonces, dicho sea de paso, cuando se dice que los “recursos son escasos” en rigor se refiere al stock actual de bienes y servicios porque los recursos, siendo el principal la creatividad humana, no tienen límite superior. Irlanda, por caso, llegó a tener un crecimiento de su PIB per cápita del 35% en un solo año (2015 vs 2014) y pudo haber sido más, insisto, no hay límite superior.

Pero volviendo al tema, el Estado argentino cobra “retenciones” importantes a las exportaciones agrícolas, se castiga al exportador, ergo, al productor. “El sector agroindustrial aporta el 23% del PIB y genera el 60% de las exportaciones totales del país, con los complejos oleaginosos y cerealeros” asegura un informe de la Universidad Austral. También indica que “el sector agroindustrial es un pilar fundamental para el empleo, generando el 18,7% del total, con 4,2 millones de personas involucradas desde la investigación hasta la comercialización y el transporte”.

Según el estudio, realizado en conjunto con la Bolsa de Comercio de Rosario, el país podría alcanzar las 251millones de toneladas de producción de granos (casi duplicando el récord actual) dentro de diez años si se eliminaran las retenciones a las exportaciones, impulsando una expansión significativa del PIB y de las exportaciones.

El reporte asegura que “la presión sobre la renta agrícola es excesiva comparada con otros sectores, oscilando alrededor del 55,5%, y llegando a representar el 63,6% en junio de 2025 al ponderar cultivos clave como soja, maíz, trigo y girasol… ”, calcula el estudio.

El informe además detalla que la infraestructura de transporte es precaria y “el parque de maquinaria está envejecido, con el 73% de los tractores y el 46% de las cosechadoras superando los 15 años de antigüedad”, producto de la falta de inversión dada la baja rentabilidad causada por los excesivos impuestos. “Es preocupante el atraso tecnológico.

La productividad total de factores en Argentina en los últimos 20 años cayó un 6%, mientras que en Brasil creció un 45%. Existe, además, una brecha de adopción tecnológica, ya que los productores aprovechan solo entre el 30% y el 50% del potencial de las tecnologías adquiridas”, concluye el documento.

Lo peor del caso es que resulta muy evidente que el gobierno no está en condiciones de mejorar la situación sencillamente porque no entiende cómo funciona el mercado. Pocos días atrás, desde la secretaría de Hacienda se instó a los productores agropecuarios a aumentar la producción. "El momento de invertir es ahora, no den por sentado el presidente que tenemos", se dijo, lo que deja en evidencia que lo que se pretende es que se cumplan sus caprichos ya que no hay voluntad de crear las condiciones naturales, reales (baja de impuestos y eliminación de trabas burocráticas) para que la producción aumente espontáneamente.

En esta misma línea voluntarista del gobierno, el presidente ha realizado una cantidad sorprendentemente alta de viajes al exterior, más de uno por mes, con el fin de convencer inversores, gastando inútilmente fortunas del erario estatal ya que las inversiones no han venido, ni lo harán, por sus “bonitos discursos” sino que vendrán solas cuando se decida a bajar impuestos y des regular.

Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California
@alextagliavini

www.alejandrotagliavini.com

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (0)    No(0)
Compartir en Google Bookmarks Compartir en Meneame enviar a reddit compartir en Tuenti

+
0 comentarios