cabecera
Hemeroteca :: Edición del 08/07/2005 | Salir de la hemeroteca
8/11
Última actualización 08/07/2005@00:00:00 GMT+1
La decisión de un juez de encarcelar a Judith Miller, la reportera del diario “The New York Times” que rehusó testificar sobre sus fuentes, ha causado conmoción en los medios de EEUU, que debaten el impacto del caso en la profesión y alertan al resto del mundo ante las posibles consecuencias que pueda tener el encarcelamiento para la libertad de prensa.
Miller pasará cuatro meses en prisión por una historia que sólo investigó y nunca llegó a escribir. Docenas de organizaciones han expresado su preocupación, al considerar que la batalla legal contra Miller y un reportero de la revista “Time”, que aceptó testificar y no irá a prisión, pone en peligro el libre flujo de información y envía un mensaje equivocado. «Es un serio revés para la libertad de prensa», afirmó el miércoles en un comunicado Rafael Olmeda, presidente de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos, quien aseguró que la organización está “indignada” con lo ocurrido.

Olmeda instó a los legisladores estadounidenses a aprobar una ley que permita mantener la confidencialidad de las fuentes, una propuesta que se debate en la Cámara Baja.

Por su parte, Bill Chamberlin, experto en libertad de prensa de la Universidad de Florida, afirmó que el dar luz verde a esa legislación es “una necesidad”. “En el caso Watergate (el escándalo de espionaje político que provocó la caída del presidente Richard Nixon y que destapó el diario “The Washington Post”) los periodistas sirvieron el interés público gracias a su capacidad de proteger a sus fuentes”, comentó Chamberlin.

El académico aseguró que Matthew Cooper, Miller y el otro periodista implicado, Robert Novak, que presuntamente se habría librado de la cárcel por haber testificado, hicieron pública “información que revela cómo opera el Gobierno”.

La ocupación de la agente secreta de la CIA Valerie Plame se supo pocos días después de que su marido, el ex embajador Joseph Wilson, refutase la acusación realizada por el presidente de EEUU, George W. Bush, de que el derrocado presidente de Irak, Sadam Husein, había intentado comprar uranio en Níger para fabricar una bomba atómica. Wilson afirmó que la filtración fue una medida de represalia de la Casa Blanca.

La decisión, además, podría tener repercusiones más allá de las fronteras estadounidenses, según el Comité para Proteger a los Periodistas, un centro con sede en Nueva York que promueve la libertad de prensa a escala global. “Los fiscales estadounidenses y los jueces han establecido un desafortunado ejemplo para el resto del mundo”, aseguró la organización.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?   Si (0)   No(0)
8/11
Comparte esta noticia  Compartir en Wikio Compartir en Del.icio.us Compartir en Digg Compartir en Technorati Compartir en Yahoo Compartir en Google Bookmarks Compartir en Fresqui Compartir en MySpace Compartir en Meneame compartir en Tuenti Compartir en Facebook compartir en Twitter

Comenta esta noticia



Normas de uso
  • Esta es la opinión de los internautas, no de Gaceta de Prensa
  • No está permitido verter comentarios contrarios a la ley o injuriantes.
  • La dirección de email solicitada en ningún caso será utilizada con fines comerciales.
  • Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios que consideremos fuera de tema.