Las provincias también existen (Parte II, de IV)

Sandra Crucianelli // Fuente: www. pulso.org

miércoles 22 de octubre de 2014, 12:37h
El Knight Center de la Universidad de Texas organizó el año pasado año un Seminario Internacional sobre Periodismo de Investigación en Piura, Perú, cuyo público estuvo conformado, básicamente, por periodistas de provincias.

En ese foro, al cual tuve la ocasión de asistir en calidad de instructora, se expusieron las dificultades que los periodistas provincianos tienen a la hora de ejercer su profesión y, en especial, de producir reportajes de investigación.

Me impresionó la sensación de lejanía y soledad que manifestaron algunos, por las escasas posibilidades que tenían de acceder a cursos de capacitación. Aunque nadie trazó la división entre provincias y capitales, la línea flotaba en el aire.

Problemas de falta de independencia, de censura y autocensura, de escaso acceso a documentos públicos, de excesiva cobertura de fuentes oficiales, de carencia de recursos técnicos y humanos, de ausencia de liderazgos en los mandos intermedios de la sala de redacción y existencia de riesgos físicos o legales en el ejercicio del periodismo, fueron algunos de los obstáculos que se citaron como frecuentes.

Y aunque los periodistas que viven en las capitales atraviesan por idénticas dificultades, hay varias de ellas que en las provincias se agudizan.

Mientras volaba de regreso a mi país, pensé que de alguna forma, sería bueno que muchas de aquellas impresiones quedaran registradas. El asunto era cómo llegar el mayor número de reporteros posible.

Una semana más tarde, y gracias a las bondades de la Internet y el correo electrónico, comencé a hacer circular a través de varias redes virtuales de periodistas y portales, una planilla con preguntas dirigidas a periodistas de provincia.
El estudio, claro, no tiene pretensiones de cientificidad. No es una encuesta, ni siquiera un sondeo. Está tremendamente sesgado por el hecho de que sólo pudieron expresarse aquellos que utilizan el correo electrónico o que tuvieron acceso a la Web y encontraron el formulario, (o lo que es lo mismo, una aguja en un pajar), y finalmente, por el hecho de que su envío era voluntario.

El violar la ley básica de la estadística inferencial, la llamada “Ley de la Aleatoriedad”, impide a este ensayo cualquier generalización sobre el tema. Para haber alcanzado ese logro habría que haberle dado a cada periodista de provincia que habita en los países de habla hispana, la misma posibilidad de ser parte de la muestra. Y en razón de que tal realidad es prácticamente imposible –o al menos improbable de alcanzar-, la única aspiración del trabajo consistió en aproximar esta recolección de opiniones y casos, a la realidad.

Es solamente eso, una aproximación.

Planillas con respuestas relacionadas con el ejercicio de la profesión provenientes de periodistas de provincia originarios de Perú, Colombia, Ecuador, Uruguay, Panamá, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Paraguay, Bolivia, Chile, Costa Rica y Argentina llegaron a mi correo electrónico entre los meses de abril y agosto del año en curso.

En total fueron 166 y su distribución por países no respeta la densidad mediática de cada país, hecho que acentúa aún más el sesgo inicial del estudio, pero que nada resta a su ambición de acercarse a una realidad que, lejos de las capitales, es vivida en carne propia por los protagonistas de estas historias.

En promedio, para la suma total de las planillas, el 57 % correspondió a respuestas de mujeres y el 43 % de varones.

No se puede comparar, científicamente hablando, la muestra tomada en 1995 para los países andinos con la analizada en este ensayo. Aunque esta última incluye a cuatro de los cinco países estudiados en aquel entonces, el abordaje de los entrevistados, el tamaño muestral y la forma en que se distribuyeron los cuestionarios hacen imposible cualquier comparación.

Cualitativamente hablando, es otra historia.

Los problemas siguen siendo los mismos que los apuntados hace 9 años, a los que se agregan otros datos que merecen reflexión.

A las siguientes preguntas los periodistas que enviaron las planillas respondieron según se detalla:
1)¿Como periodista de provincia, cree que su capacidad de crecimiento profesional está en desventaja respecto a la de sus colegas que trabajan en la capital de su país?
Si: 77 %
No: 23 %
2)Analice ventajas y desventajas de ejercer periodismo en las provincias.

Ventajas: Conocer profundamente la realidad local. Tener fuentes muy aceitadas. Manejo más completo de varios temas al mismo tiempo. Mayor compromiso con la audiencia. Mayor acceso a información. Mayor probabilidad de cambiar realidades. Mayor creatividad al tener que compensar escasos recursos.

Desventajas: Menor cantidad de medios. Empresas muy ligadas al gobierno. Autocensura. Censura. Bajos salarios. Inseguridad. Amenazas. Falta de oportunidades laborales. Falta de oportunidades para capacitarse. Falta de acceso a documentos. Sin sueldos, periodistas obligados a vender publicidad lo cual se reconoció como poco ético.

3)¿Tiene intenciones de ejercer el periodismo en la Capital de su país o fuera de su país?
No: 78 %
Si: 22 %
4)¿Qué tipo de ayuda cree que necesita recibir para mejorar su capacidad como profesional? (Por tratarse de pregunta abierta y poder brindar más de una respuesta, la suma no da 100 %)
Mayor compromiso de los dueños de medios: 89 %
Cursos de capacitación en las provincias: 83 %
Disponibilidad a Internet: 72 %
Libros, materiales de lectura: 64 %
5)¿Cuáles serían para usted los incentivos que lo harían crecer como profesional?
Mejor salario: 93 %
Oportunidades e incentivos laborales (ascensos, viajes, becas): 81 %
Cubrir un hecho importante: 44 %
6)¿Quiénes deberían ocuparse de su crecimiento profesional? (Igualmente, al ser pregunta abierta, varios dieron más de una respuesta por lo que la suma no da 100 %)
Yo mismo: 84 %
Dueños de medios: 77 %
ONGs: 35 %
Universidades: 15 %
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