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3 de mayo, Día Mundial de la Libertad de Prensa

John Virtue / Fuente: www. pulso.org

miércoles 22 de octubre de 2014, 12:37h
En vísperas del Día Mundial de la Libertad de Prensa este 3 de mayo, puede resultar instructivo sopesar que Cuba tiene el mayor número de periodistas presos de cualquier país. Los 28 periodistas condenados en las prisiones cubanas suman dos más que los periodistas presos en el país en segundo lugar, la China, con 100 veces la población de Cuba. Y están presos por sencillamente reportar los acontecimientos diarios. Indudablemente, algunos de los 28, que ya son mayores y están enfermos, morirán antes de cumplir sus sentencias de hasta 27 años. El presidente cubano, Fidel Castro, que ordenó los arrestos y juicios sumarísimos de los periodistas y de 47 otros disidentes el 18 de marzo del 2003, tiene 77 años y tendría 104 cuando los últimos prisioneros terminen de cumplir sus sentencias. Todos fueron acusados de colaborar con los Estados Unidos en menoscabo del gobierno. La edad promedio de los periodistas presos es de 51 años. Tres están en los 60. Uno de ellos, Oscar Espinosa Chepe, de 62 años, padece de cáncer en el colon. Otro, Carmelo Díaz Fernández, de 66, se ha quejado de problemas cardíacos. Héctor Maseda, de 60 años de edad, padece una enfermedad de la piel. Están cumpliendo condenas de 20, 16, y 20 años, respectivamente. Que agentes encubiertos del Departamento de Seguridad del Estado infiltraran el movimiento es evidencia de que Castro le teme a los periodistas independientes. Espinosa Chepe, Díaz Fernández, y Maseda, estuvieron entre los 18 periodistas independientes que participaron en un taller clandestino que yo conduje en La Habana el 16 de diciembre del 2002. Otros tres de los participantes posteriormente se identificaron como agentes encubiertos. Uno de ellos, Manuel David Orrio, se había estado pasando por periodista independiente por 12 años.
Orrio fue el que organizó la serie de eventos que concluyó en los arrestos del 2003, y más tarde se destapó para servir de testigo en algunos de los juicios a los periodistas.

Como a mí se me había acabado el tiempo antes de tener la oportunidad de discutir la ética, Orrio se ofreció para conducir un taller de ética, y solicitó el uso de la residencia oficial del jefe de la misión diplomática estadounidense James C. Cason, para reunir en ella a 60 periodistas.

El taller de Orrio tomó lugar el 14 de marzo del 2003. Cuatro días más tarde, cuando los medios informativos de todo el mundo estaban enfocados en Irak, Castro dijo que el jefe de misión estadounidense se había sobrepasado en abrir su residencia a los disidentes y ordenó los arrestos.

Raúl Rivero, de 57 años, el más conocido de los periodistas presos y uno de los pocos con educación formal, padece de un problema circulatorio y ha bajado 40 libras. Rivero está condenado a 20 años. Manuel Vázquez Portal, reconocido poeta y periodista de 52 años de edad, está condenado a 18 años. Padece de enfisema y ha sido trasladado al hospital de la prisión varias veces. Normando Hernández, que a los 32 años es el más joven de los periodistas presos, padece de una dolencia digestiva. Últimamente lo tienen aislado porque rehusa que lo tengan encarcelado con los presos comunes.

La mayoría de los presos están encarcelados lejos de sus domicilios, hasta a mil kilómetros, en algunos casos, lo cual hace las visitas de la familia, que suelen ser cada tres meses, árduas y costosas. Estas visitas son esenciales ya que los parientes le llevan alimentos, medicinas y otros artículos necesarios a los presos. A muchos incluso les llevan colchones y sábanas que las prisiones no tienen.

A los parientes de los presos que protestan por el trato que estos reciben los hostiga el gobierno; a veces hasta llegan a amenazarlos con ponerle a los hijos en centros disciplinarios, en efecto despojándolos de ellos.

Cuando comenzaron las detenciones en marzo del año pasado, 116 periodistas independientes se habían matriculado en los cursos de capacitación a distancia que ofrece el Centro Internacional de Prensa de la Universidad Internacional de la Florida. En aquel entonces el Centro esperó una merma en las matrículas, pero lo contrario sucedió; no sólo ninguno renunció, sino que 16 periodistas se han matriculado desde entonces.

Algunos de ellos han dicho que están determinados a llenar el vacío que dejan los presos.
“Me siento más comprometida después de marzo del año pasado, ya que con la ola de arrestos, este sistema le ha demostrado al mundo que es cada día más injusto y más violador de los derechos del hombre”, nos dijo una periodista independiente.

Otra reportó que las autoridades le han quitado el teléfono, ilegalmente instalado, ya que los disidentes no pueden obtener teléfonos legales. “Esto perjudica nuestro trabajo, que de hecho recibíamos noticias de toda la isla”, dijo. “Mi trabajo no ha terminado, continuará hasta el final que es la instauración de la democracia en Cuba”.

Una tercera dijo que ha notado más desconfianza de sus fuentes. “A la hora de averiguar algo, los que nos conocen hablan, pero nos insisten en omitir o cambiar sus nombres”, dijo.

Los periodistas independientes forman lo que llaman agencias, más bien grupos informales. La mayoría de sus artículos se trasmiten al extranjero para ser radiados o puestos en Internet. Los artículos suelen tocar aspectos de la vida cotidiana en Cuba, el tipo de historia que le resulta difícil de lograr a los corresponsales extranjeros destacados en La Habana.

El gobierno cubano no los reconoce como periodistas porque no tienen título de tales y no trabajan para los medios reconocidos, todos controlados por el gobierno.

Con este rigorismo convencen a algunos periodistas fuera de Cuba de que sus colegas independientes deben haber cometido algún delito. No cometieron delito alguno, sino que ejercieron su derecho a la libertad de prensa.
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