António Guterres, Secretario General de la ONU, ha instado a priorizar la paz y la justicia ante un panorama global marcado por el caos y la impunidad. Al presentar sus prioridades para 2026, su último año en el cargo, destacó que las decisiones imprudentes están exacerbando tensiones y conflictos. Guterres enfatizó la necesidad de acciones que generen reacciones positivas y abogó por una reforma de las instituciones multilaterales para abordar los desafíos contemporáneos. También subrayó la importancia del desarrollo sostenible y la acción climática, proponiendo un Fondo Mundial para el Desarrollo de Capacidades en inteligencia artificial dirigido a países en desarrollo.
En un contexto de creciente tensión global y decisiones que pueden resultar “imprudentes”, el Secretario General de la ONU, António Guterres, hizo un llamado este jueves a intensificar los esfuerzos por la paz, la justicia y el desarrollo sostenible. Este pronunciamiento se produce al delinear las prioridades para 2026, su último año al frente de la Organización.
“2026 ya se perfila como un año de caos y sorpresas constantes”, advirtió Guterres a los periodistas en Nueva York. Con una formación inicial en física, el Secretario General enfatizó que en tiempos de inestabilidad profunda es fundamental recurrir a principios sólidos que expliquen el comportamiento de las fuerzas en juego.
Uno de esos principios es la Tercera Ley del Movimiento de Newton, que establece que toda acción genera una reacción igual y opuesta. “Al comenzar este año, estamos decididos a elegir acciones que generen reacciones concretas y positivas”, afirmó Guterres. “Reacciones de paz, de justicia, de responsabilidad y de progreso en nuestros tiempos turbulentos”.
El Secretario General subrayó que la impunidad está alimentando los conflictos, exacerbando la desconfianza y permitiendo que actores poderosos perturben el orden mundial. “Mientras tanto, los drásticos recortes en la ayuda humanitaria están provocando una reacción en cadena de desesperación, desplazamiento y muerte”, agregó, señalando cómo las desigualdades se profundizan.
Guterres también destacó el cambio climático, describiéndolo como “la ilustración más literal y devastadora del principio de Newton”, donde las acciones que contribuyen al calentamiento global desencadenan fenómenos climáticos extremos como tormentas e incendios forestales.
El mundo está atravesando lo que podría considerarse “quizás la mayor transferencia de poder de nuestro tiempo”, con un desplazamiento del poder gubernamental hacia empresas tecnológicas privadas. “Cuando las tecnologías que moldean comportamientos y decisiones operan sin límites, la reacción no es innovación, sino inestabilidad”, advirtió Guterres.
A medida que surgen estos desafíos, los sistemas diseñados para resolver problemas globales continúan reflejando estructuras económicas y de poder obsoletas. “Nuestras instituciones deben adaptarse a la complejidad y oportunidades que presentan estos nuevos tiempos”, sostuvo.
Guterres enfatizó: “Los problemas globales no se resolverán con una sola potencia dando órdenes. Tampoco se solucionarán dividiendo el mundo entre dos potencias rivales”. Resaltó la necesidad urgente de acelerar la multipolaridad, pero advirtió que esto por sí solo no garantiza estabilidad ni paz duradera.
A pesar del desafío estructural, Guterres afirmó que “las estructuras pueden estar obsoletas, pero los valores no". Subrayó cómo personas alrededor del mundo arriesgan todo para hacer realidad esos valores: desde manifestantes enfrentándose a represiones hasta periodistas defendiendo la libertad de prensa.
Aseguró que las Naciones Unidas están comprometidas con dar vida a estos valores compartidos. Recordó cómo quienes redactaron la Carta de la ONU entendieron que sus principios no eran meras aspiraciones idealistas, sino condiciones esenciales para lograr una paz duradera.
"Estamos impulsando una paz justa y sostenible, arraigada en el derecho internacional", declaró Guterres. Esta paz debe abordar las causas profundas del conflicto y perdurar más allá de cualquier acuerdo firmado.
Además, instó a reformar y fortalecer el Consejo de Seguridad, resaltando su papel único para actuar en materia de paz y seguridad a nombre de todos los países. Afirmó también que no puede haber paz duradera sin desarrollo sostenible.
En cuanto a la acción climática, Guterres hizo hincapié en la necesidad urgente de reducir drásticamente las emisiones durante esta década, así como en realizar una transición justa hacia energías renovables. "Exigimos un apoyo mucho mayor para los países afectados por catástrofes climáticas", añadió.
Puso énfasis en la creación de un marco para gobernanza tecnológica mediante diálogos globales y el establecimiento de un nuevo Panel Científico Internacional sobre Inteligencia Artificial (IA). Los nombres propuestos para este panel serán presentados pronto a la Asamblea General.
Finalmente, Guterres solicitó el establecimiento de un Fondo Mundial para el Desarrollo de Capacidades en IA destinado a países en desarrollo, con un objetivo financiero fijado en 3000 millones de dólares.
António Guterres ha expuesto la necesidad de redoblar esfuerzos por la paz, la justicia y el desarrollo sostenible, destacando que 2026 se perfila como un año de caos y sorpresas constantes.
Guterres menciona que recurre a principios fijos, como la Tercera Ley del Movimiento de Newton, para explicar cómo actúan las fuerzas en tiempos de inestabilidad, enfatizando que cada acción genera una reacción.
La impunidad está alimentando los conflictos, aumentando la desconfianza y permitiendo que actores perturbadores intervengan sin restricciones. Además, los recortes en ayuda humanitaria están causando desesperación y desplazamiento.
Guterres señala que el cambio climático es una ilustración literal del principio de Newton, donde las acciones que calientan el planeta desencadenan desastres naturales como tormentas e incendios.
Guterres advierte sobre una gran transferencia de poder de gobiernos a empresas tecnológicas privadas, lo cual genera inestabilidad en lugar de innovación.
La multipolaridad debe ser interconectada e inclusiva para crear equilibrio mediante alianzas. Sin embargo, esto no garantiza estabilidad ni paz por sí solo; se requieren instituciones multilaterales sólidas.
Los valores compartidos son fundamentales para lograr una paz duradera y justicia. Guterres destaca que estos valores son esenciales y deben ser defendidos por todos.
Propone reformar la arquitectura financiera mundial y asegurar que los países en desarrollo tengan participación justa en las instituciones financieras globales.
Guterres enfatiza la necesidad de profundos recortes de emisiones y una transición justa hacia energías renovables, así como un mayor apoyo a los países afectados por catástrofes climáticas.
Pide la creación de un Fondo Mundial para el Desarrollo de Capacidades en IA para países en desarrollo con un objetivo financiero específico.