Israel ha comenzado la demolición del complejo de UNRWA en Jerusalén Oriental, un acto calificado por el Comisionado de la agencia como un desafío deliberado al derecho internacional. Este edificio, que alberga operaciones de la ONU, ha sido objeto de ataques israelíes que han incluido la sustitución de la bandera de la ONU por una de Israel y la eliminación de su inmunidad. La acción ha sido condenada por el Secretario General de la ONU, quien instó a Israel a cesar inmediatamente las demoliciones y restaurar el complejo. A pesar de las acusaciones israelíes sobre vínculos con Hamás, no se han presentado pruebas concluyentes. La situación se agrava con nuevas legislaciones que restringen las operaciones de UNRWA y amenazan los servicios esenciales para los refugiados palestinos en el territorio ocupado.
Israel ha intensificado sus acciones contra la UNRWA, la agencia de la ONU para los refugiados palestinos, al iniciar la demolición de su complejo en Jerusalén Oriental. Este movimiento se produce tras la declaración por parte del gobierno israelí de que las actividades de UNRWA son ilegales, así como la irrupción violenta en sus instalaciones y el reemplazo de la bandera de la ONU por una bandera israelí.
Las excavadoras han comenzado a derribar los edificios del complejo, lo que ha sido calificado por el Comisionado General de UNRWA como un “ataque sin precedentes” y un “nuevo nivel de desafío abierto y deliberado al derecho internacional”. En respuesta, el Secretario General de la ONU ha condenado enérgicamente estas acciones, recordando que el complejo sigue siendo propiedad de las Naciones Unidas y debe ser protegido bajo el derecho internacional.
La operación se desarrolla en un contexto donde Jerusalén Oriental es considerado territorio ocupado según las normativas internacionales, aunque Israel lo reivindica como parte integral de su territorio. Durante la demolición, legisladores israelíes y miembros del gobierno estuvieron presentes, lo que subraya el carácter político del acto. El ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir, describió este día como “histórico”.
El Secretario General Guterres instó a Israel a detener inmediatamente la demolición y a devolver las instalaciones a UNRWA. A pesar de las acusaciones israelíes sobre vínculos entre UNRWA y Hamás, no se han presentado pruebas concluyentes sobre tales afirmaciones. En diciembre pasado, el Parlamento israelí aprobó legislación más estricta contra UNRWA, marcando un aumento en las tensiones.
Se prevé que en las próximas semanas se interrumpan los suministros esenciales de agua y electricidad a las instalaciones de UNRWA. Estas acciones son vistas como parte de una estrategia más amplia para desmantelar la identidad palestina. Lazzarini advirtió que estos ataques contravienen decisiones previas de la Corte Internacional de Justicia, que había determinado que Israel no había demostrado sus acusaciones contra UNRWA.
“No puede haber excepciones. Esto debe ser una llamada de atención. Lo que ocurre hoy con UNRWA podría suceder mañana con cualquier otra organización internacional”, afirmó Lazzarini, destacando cómo el derecho internacional está siendo amenazado por estas acciones.
El 8 de enero de 2026, Guterres expresó su preocupación al Primer Ministro israelí Benjamin Netanyahu sobre estas acciones que podrían llevar a Israel ante la Corte Internacional de Justicia si no se revocan las leyes contra UNRWA y no se devuelven sus propiedades incautadas.
La ONU no puede permanecer indiferente ante estas violaciones del derecho internacional y debe actuar para revertirlas sin demora. La creación de UNRWA en 1949 fue una respuesta a la crisis provocada por la fundación del Estado israelí, proporcionando asistencia vital a millones de refugiados palestinos en diversas regiones.
Más de 380 empleados de UNRWA han perdido la vida en Gaza, mientras que más de 300 instalaciones han sido dañadas o destruidas debido a ataques israelíes en los últimos dos años. La legislación interna también ha limitado severamente la presencia del personal internacional en el territorio palestino ocupado.
A pesar del contexto adverso, miles de empleados palestinos continúan ofreciendo servicios esenciales a los refugiados. Lazzarini ha advertido sobre los intentos sistemáticos para desmantelar UNRWA y eliminar el estatus legal de los refugiados palestinos, enfatizando que sus derechos son independientes y están protegidos bajo el derecho internacional.
Incluso si UNRWA dejara de existir, los derechos fundamentales reconocidos por resoluciones anteriores seguirían vigentes. La situación actual plantea serios desafíos tanto para los refugiados palestinos como para el marco legal internacional establecido para su protección.
Israel ha comenzado a demoler el complejo de UNRWA, declarando su actividad ilegal y sustituyendo la bandera de la ONU por una de Israel. Excavadoras han entrado al complejo y han comenzado la demolición de los edificios.
El Comisionado de UNRWA ha condenado la demolición como un "ataque sin precedentes" y un desafío al derecho internacional. El Secretario General de la ONU también ha instado a Israel a cesar las demoliciones y restaurar el complejo a las Naciones Unidas.
El complejo se encuentra en territorio que, según el derecho internacional, es considerado ocupado por Israel. La ONU afirma que este territorio es inviolable e inmune a cualquier forma de interferencia.
El Secretario General de la ONU ha advertido que las acciones de Israel podrían llevarlo ante la Corte Internacional de Justicia si no se revocan las leyes contra UNRWA y no se devuelven sus propiedades incautadas.
UNRWA fue creada para proporcionar ayuda, salud y educación a millones de refugiados palestinos. Las acciones recientes de Israel están dirigidas a desmantelar esta agencia, lo que podría despojar a los palestinos de su estatus de refugiado.