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La Nueva Generación de Directores Editoriales

La Nueva Generación de Directores Editoriales

Norbert Speaker / Fuente: www.revista-ideasonline.org

miércoles 22 de octubre de 2014, 12:37h
Maeve Donovan, la directora ejecutiva del Irish Times, acaba de pasar por el proceso radical de reducir el personal de su compañía de poco más de 700 empleados a algo menos de 400. “Aquellos que se queden tendrán que comprometerse a cambiar” fue lo que exigió.
Jo Van Croonenborch, director ejecutivo de VUM Media, de Bélgica, encara su trabajo bajo la consigna auto-impuesta de asegurar la continuidad, pero desafiando la cultura de la compañía de manera continua. El considera que “involucrarse y ver”, como hacía Napoleón, es un enfoque estratégico clave.
En su trabajo como jefa de redacción del Svenska Dagbladet de Estocolmo, Lena K. Samuelsson ha reorientado editorialmente al periódico. Ella incluyó en el proceso al personal, luego de haber descubierto que el enfoque exclusivamente de arriba-abajo era un “gran error”. “No hay reglas que no se puedan romper en la medida en que uno lo haga en el interés del lector,” sostiene.
Alan Brydon, director de publicidad del Evening Standard de Londres, trabaja con su personal para lograr que abandonen la mentalidad de administración por silos y para aumentar la comunicación interdepartamental. Esto refleja la necesidad de dedicarse a una “intensa gestión de marca que comunique a lectores y anunciantes valores definidos”.
Los cuatro ejecutivos rondan los 40 años. Constituyen la vanguardia de una nueva generación de editores, gerentes generales, directores de publicidad, y jefes de redacción que aparecen en el horizonte.
Esta generación en ascenso no tiene miedo a asumir riesgos – porque la inestabilidad ha dominado la mayor parte de su vida de trabajo. Se les ha inculcado que la época de la seguridad en el trabajo ha terminado, que es necesario confiar en uno mismo, que siempre van a tener que aprender más, que no pueden hacer otra cosa que aceptar el cambio. Por eso se han vuelto gente que puede manejar esos desafíos, gente que puede afrontar riesgos. Porque el cambio es lo que ellos ven que va a determinar el resto de sus vidas de cualquier manera. Así es la vida.
Los suelos fértiles en los que estos nuevos ejecutivos han prosperado son organizaciones y periódicos que están paralizados – compañías que están congeladas e inmóviles porque saben que el cambio se va a producir y que no tienen las aptitudes necesarias para incorporarlo desde adentro sino que se van a ver acorraladas por un mundo que ha avanzado cuando muchas de ellas no lo han hecho. Una posición temible.
En enero, los directores de edición online de los principales periódicos europeos se reunieron en Zurich. El taller reveló que en general sus pensamientos son optimistas respecto al futuro de sus compañías y de sus departamentos. ¿Por qué? La razón principal es que confían en que los líderes de sus compañías editoriales y de sus periódicos van a abrazar el cambio dentro de los próximos 18 meses – o bien que serán reemplazados por nuevos líderes. A través de gente diferente – o de gente que funcione diferente – ellos confían en que los periódicos van a encontrar la forma de volverse compañías integradas. Integradas internamente y mejor integradas con el mundo en el cual funcionan.
Vientos de cambio obligatorio están soplando en la industria del periódico. Vibran contra las ventanas cerradas a las oportunidades. Carcomen las ideas y conceptos antiguos de muchos exponentes. Aúllan a través de las cáscaras vacías de los edificios de periódicos custodiados por dueños que fingen creer que la calle principal todavía pasa por su puerta de entrada. Se ríen de la idea de que la misma calle va a volver a estar rebosante de actividad solo con esperar lo suficiente.
El cambio es positivo, optimista, no amedrentador si es realizado por la gente. Y es reactivo, defensivo, atemorizante si es ocasionado por las circunstancias. Igual llega, de cualquiera de las dos formas, tan seguro como llega la muerte o un nuevo día.
Para el año próximo en esta nueva columna, tengo pensado explorar aspectos clave de la cultura de cambio de una compañía de periódicos. ¿Cuál es la naturaleza del cambio? ¿Por qué sucede? ¿Por qué a menudo no sucede cuando debe? ¿Qué sabemos sobre la gente y sus necesidades en relación con el cambio? ¿A qué hay que tener miedo realmente? ¿Qué se puede hacer para forzar el cambio? ¿Cómo se puede asegurar que los mejores empleados sigan ahí después del cambio? ¿Qué se puede aprender de industrias como los bancos, las farmacéuticas, los publicitarios y sus culturas de cambio?
Asimismo, me gustaría propugnar historias de cambios exitosos dentro de la industria del periódico. Les ruego hacerme llegar las que conozcan y cuenten su historia.
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