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Las críticas de sus jefes y compañeros acaban con la carrera de Judith Miller en “The New York Times”

miércoles 22 de octubre de 2014, 12:37h
El ya denominado caso “Plamegate” sigue dando de qué hablar. Judith Miller, la periodista que pasó 85 días en la cárcel por negarse a revelar quién le facilitó la identidad de la agente secreta de la CIA Valerie Plame, ha abandonado su periódico “The New York Times”, tras 28 años de carrera en el rotativo estadounidense.
La salida de Miller del Times se produce después de que tanto sus compañeros como los directivos del periódico la criticasen por su cobertura de la guerra en Irak y su participación en el caso Plame, que puede suponer una crisis definitiva para la presidencia de George W. Bush.

Valerie Plame era una espía de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) hasta julio de 2003, cuando su nombre salió publicado en la prensa. La filtración de la identidad del espía provocó la caída de Lewis Libby, el principal asesor del vicepresidente, Dick Cheney, y una de las fuentes de Miller. La periodista investigó, pero nunca llegó a publicar artículo alguno sobre Plame.

La reportera llegó al Times en Washington en 1977 como parte de un nuevo grupo de ambiciosos periodistas, con el que el periódico quería reforzar sus filas después de que el diario “The Washington Post” se adelantase al destapar el escándalo Watergate , que costó la presidencia a Richard Nixon en 1974.

Sus jefes la recuerdan apasionada por sus historias, celosa de sus fuentes y un poco obsesiva. A su llegada al Times, sus editores le encomendaron la labor de cubrir la Comisión del Mercado de Valores (SEC), pero el interés de Miller no iba por ahí.

Miller conocía bien Oriente Medio tras haber viajado y trabajado algunos años en la región. Nina Totenberg, una periodista de la Radio Pública Nacional, recuerda que a mediados de la década de 1970 el rey Huseín de Jordania se dirigió a ella con familiaridad en medio de una fiesta. El Times decidió aprovechar esa experiencia y la nombró jefa de la delegación de El Cairo en 1983. Miller amplió su conocimiento de la zona y se especializó en armas de destrucción masiva y terrorismo, lo que le valió un Pulitzer en 2001.

De esta manera, la periodista continúa siendo la principal víctima del caso tras su paso por la cárcel. Sin embargo, todo apunta a que el “Plamegate” puede acabar salpicando a la cúpula de la Casa Blanca, ya que diversos asesores de Bush, entre ellos el principal Karl Rove, han sido acusados de revelar la identidad de Plame, algo que está considerado como un delito federal. El motivo habría sido vengarse del esposo de la ex agente secreto, el diplomático Joe Wilson, quien acusó a la administración norteamericana de mentir respecto a las armas de destrucción masiva para justificar la invasión de Irak.
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