Amarillismo y Otras Realidades

Amarillismo y Otras Realidades

Ingrid López Martínez / Fuente: www. revista-ideasonline.org

miércoles 22 de octubre de 2014, 12:37h
Había una vez en un país cercano, dos empresarios dueños de sendos periódicos, The New YorkWorld, propiedad de Joseph Pulitzer (1847-1911) y The New York Journal de William Randolph Hearst (1863-1951). Ambos competían afanosamente por vender cada vez mayor cantidad de ejemplares y la competencia era siempre más dura y los métodos cada vez más drásticos… tanto, que si no había noticia… pues la inventaban: Pongan las imágenes…que yo pongo la guerra…¨ le dijo Hearst al reportero que llegó a Cuba y no encontró la guerra que había ido a cubrir.

Las políticas aplicadas por cada medio para generar mayores ventas empezaron a ser éticamente cuestionables. Se inició la primera guerra mediática manipulando e incluso falseando la realidad con el maquiavélico criterio de que ¨el fin justifica los medios¨. Mientras esto sucedía… en The New York World, sentado en su lugar de trabajo, con un lápiz en mano, Richard F. Outcault creaba una serie de cómics, titulada ¨El niño amarillo¨ (1896), considerada por muchos como el primer cómic de periódicos.

Hearst, atento a los movimientos de su competidor y con el criterio de que en el amor y en la guerra todo se vale, contrató a Outcault y a todo su staff y Pulitzer se vio obligado a contratar a otro artista que siguiera haciendo al ¨Niño amarillo¨. Por tanto, la historia registra la publicación de la misma tira cómica, simultáneamente, en ambos diarios, considerados sensacionalistas.

Este hecho fue muy significativo para la historia de los periódicos en general. Ambos diarios se habían ganado las críticas por sus formas extremas de ganar lectores. Ambos periódicos tuvieron también entre sus páginas al Niño Amarillo con el que generaron mayores ventas y por el que empezaron a ser reconocidos como ¨los periódicos amarillos¨ y de allí derivó el calificativo de ´AMARILLISTAS¨, adjetivo que quedó aplicándose a través de los años a todos aquellos que de una u otra forma explotaran la información en función de incrementar sus ventas.
Hoy, más de cien años más tarde, el término sigue utilizándose, sin embargo, pocos conocen su historia. En los últimos años el uso del término ¨amarillista¨ ha tenido un impacto especialmente importante en los Diarios Ligeros o Diarios Populares de Calidad, que por ser más gráficos, con menos texto, y porque reportan la realidad que vive su grupo objetivo, han sido etiquetados como periódicos amarillistas.

Si analizamos cada uno de los diarios que circulan en nuestros países, será fácil identificar cuál es la realidad que cada uno de ellos refleja, acorde al lector al cual se dirigen. Para los altos niveles socioeconómicos, temas políticos, mercados a futuro, mejores opciones de inversión, exportaciones e importaciones y las relaciones internacionales, son parte de su realidad, son noticias que les permiten la toma de decisiones y se constituyen en elementos relevantes para su vida diaria. Para los niveles socioeconómicos de clase media y popular, la realidad es otra. El fenómeno de las pandillas, la inseguridad que se vive en las calles, los asaltos en los buses de transporte urbano, las luchas entre traficantes de drogas, el incremento a los precios de la canasta básica, el accidente automovilístico que sucedió muy cerca del vecindario… eso es lo relevante, lo útil para saber qué ruta tomar para ir al trabajo, lo útil para saber cómo ajustar el presupuesto, lo útil para cuidar de las amistades del hijo adolescente…esa, es otra realidad. Sin embargo, el que las realidades que afectan a nuestra sociedad de clases sea distinta para cada estrato, no hace que una sea menos importante que la otra. Los hechos son importantes según el criterio de aquellos a quienes afectan.

Los Diarios Ligeros, populares, de calidad, han sido tildados de amarillistas por todos aquellos para quienes la realidad es otra. Los Diarios Ligeros no manipulan la realidad, no ¨crean la guerra¨, simplemente reportan los hechos que son importantes para el grupo objetivo y por supuesto, al igual que todos los demás periódicos, elevan sus ventas de ejemplares en la medida en que satisfacen mejor las necesidades y deseos de sus lectores.

Si amarillismo es ¨producir emociones y sensación, con noticias, sucesos, etc¨… piense ¿En qué medio ¨amarillista¨ leyó usted acerca del escándalo Clinton-Lewinsky? ¿En qué noticiero vio durante meses, una y otra vez, las mismas fotos del ataque del 11 de septiembre? ¿En donde leyó todo lo que se dijo de Lady D? ¿Cómo se enteró de las torturas en las cárceles de Irak?

Aceptémoslo. Los periódicos son empresas. Los periódicos necesitan vender para tener independencia económica. Los periódicos no pueden ser todos iguales porque la gente es cada vez más diferente. Los periódicos deben escribir para su lector y la recompensa por reportar la realidad que les interesa será su incremento en circulación.

Aceptémoslo. El amarillismo existe… pero no tiene dueño, usted puede encontrarlo en todas partes
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