La Revolución Permanente en los Websites

La Revolución Permanente en los Websites

Rodrigo Fino / Fuente: www. revista-ideasonline.org

miércoles 22 de octubre de 2014, 12:37h
El debate sobre arancelar o no los contenidos en la red toma temperatura. Las opiniones están divididas pero los primeros indicios indican que hay varios modelos que se consolidan y permiten visualizar una oportunidad para los periódicos online con contenidos pagos.

La lenta pero maravillosa Internet genera un efecto devastador cuando de ella se habla: todo lo que podamos teorizar sobre la red tiene una validez perecedera. Con viento a favor, la reflexión más lúcida no superará los noventa días de vida. Al igual que en las mejores series de espionaje, este artículo debería autodestruirse el día noventa y uno.

La increíble velocidad de los cambios tecnológicos, sociales y de consumo determina proyecciones que en ningún caso se convierten en normas que podrán aplicarse con igual certeza dentro de un par de meses en todos los mercados.

La lógica de la era digital parece centrarse en la información entendida más allá del hecho noticioso, sino que el contenido asume un valor de intercambio económico y se convierte en el motor del comercio electrónico. La irremediable dependencia del hombre con las tecnologías de la información cambió la manera de concebir productos y servicios. La red de distribución de información, donde un promedio de 430 millones de usuarios se conectan, es fulminante: una vez que alguien entra al sistema deja una huella que alguien, transformará en información útil y de alto valor económico. Es por esto que el soporte no debe caer nunca en la sequía informativa. La alimentación debe ser constante. De manera oculta o a la luz del día, alguien alimenta la red. En contraparte se deben tomar recaudos: la información en abundancia nos confina a la desinformación; es muy fácil atragantarse por exceso de links y no enterarse de nada.
¿El sueño no terminó? Cuatro años atrás el mundo padeció una auténtica manía desbordante de optimismo sobre las bondades de la era digital. A poco de andar la burbuja se desinfló y arrastró a la "nueva economía" hacia el barranco donde se salvaron muy pocos. Aún así es muy difícil encontrar una organización sin una mínima estructura informática y que, además, no esté volcada a la Internet. Escuelas, universidades, iglesias, sindicatos, la Legión Extranjera Francesa, cualquier grupo de rock, un periódico, todos estamos conectados. El problema radica en la utilización de las tecnologías por que los cambios verdaderos y permanentes requieren de tiempo y dinero, y aún estamos empezando a escribir los primeros renglones de la era digital. Un siglo atrás, el economista Alfred Marshall escribió: "La importancia de las ideas que construyen una época, no suele ser percibida por la generación que las produce".
Cambia, todo cambia. El desarrollo tecnológico desordena el paisaje. Lisboa floreció gracias al comercio marítimo. Luego llegó el ferrocarril y la postergó a convertirse en centro turístico mientras otras ciudades ganaban en importancia. Lo mismo ha sucedido con cada avance en los medios de comunicación. Hoy la era digital está cambiando el mapa del comercio y la información encoge al mundo, disminuye el tiempo y el espacio. Ha creado un nuevo continente. Y en esta nueva geografía el reenfoque de las inversiones en los sitios web instaló la duda respecto de cómo debería ser el modelo de contenidos de un web site.

The Wall Street Journal (EE. UU.) invirtió 28 millones de dólares en la renovación total de su edición electrónica, la cual contaba con 620.000 suscriptores que ya pagaban por obtener información calificada. Otros periódicos han comenzado un camino intermedio como Financial Times que ha arancelado parte de su contenido, o The New York Times que obliga a registrarse para acceder a sus contenidos y , al igual que las versiones digitales de Clarín o La Nación, ha incorporado interesantes herramientas y servicios buscando que los usuarios tengan cada día una excusa para regresar a visitarlo gratuitamente, agregando valor al sitio. Aunque aún no han incursionado en forma decidida en cobrar por sus contenidos, como sí lo ha hecho Ámbito Financiero.

Cada vez más periódicos buscan el camino de arancelar su información. Tal vez se estén dando los primeros pasos hacia la diferenciación con la radio o la televisión de tipo generalista y abra una diferenciación donde por la calidad y exclusividad de la información los usuarios comiencen a pagar por ella.
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