El trabajo del periodista de radio

Jon Murelaga Ibarra / Fuente: www. chasqui.org

miércoles 22 de octubre de 2014, 12:37h
Con el comienzo de un nuevo siglo, medios como la radio se plantean la disyuntiva de mantener el tradicional proceso de elaboración analógica y difusión de la programación o evolucionar hacia vías digitales. Todo parece indicar que los ceros y los unos acabarán insertándose en el mundo radiofónico, a tenor de lo que está ocurriendo en otros medios como la televisión. El futuro que se plantea desde este presupuesto, por tanto, es apasionante si tenemos en cuenta las ventajas del complejo digital y la ocasión de introducir nuevos contenidos y un mayor servicio al oyente.

Las cadenas de radio, por lo menos las que tienen una gran difusión, comienzan a dar ese salto hacia la modernidad y empiezan, aunque por el momento a un ritmo lento, a sacrificar métodos analógicos por instrumentos digitales. Este proceso de digitalización se podría decir que toma cuerpo de dos modos. Por un lado está la digitalización en la emisión y recepción, y por otro lado, la transición binaria en el proceso de elaboración o producción radiofónica. Este artículo se centra en este último punto que, para el periodista o el comunicador, puede ser tan interesante como el primero para el oyente.

El comienzo de esta transición tiene su punto de partida con la irrupción en los medios del teletipo y los primeros ordenadores, que comenzaron a amueblar las emisoras diez años después que las redacciones de los periódicos. Hoy en día sería inimaginable una redacción sin ordenadores, puesto que han supuesto un avance significativo en el proceso de elaboración de la noticia, una mayor accesibilidad a los datos, un almacenamiento más cómodo y, en general, un mayor orden en el lugar de trabajo. El cambio, no obstante, no fue sencillo, ni lo sigue siendo hoy en día, ya que muchos locutores y periodistas de radio tuvieron que cambiar sus viejas máquinas de escribir y acomodarse a los ordenadores. Fue el primer cambio de mentalidad laboral que tuvo su continuación con el cada día más utilizado teléfono móvil, los nuevos formatos de grabación, producción y difusión en mini-disc o en disco duro.
Todo parece indicar que, salvo algunas excepciones, todas las emisoras que se precien de tener cierta importancia tienen informatizadas sus redacciones. Las ventajas de esta informatización se podrían resumir en los siguientes puntos: mayor agilidad a la hora de recuperar un documento, posibilidad de realizar cualquier tipo de cambio en cualquier momento, opción de conectar un ordenador desde el locutorio del director con otro/s de la redacción, accesibilidad a Internet, cálculo de minutos en función del texto escrito que realiza automáticamente el ordenador, limpieza y legibilidad óptimas de los textos.

Estas serían a grosso modo algunas de las ventajas que los profesionales del medio radiofónico han encontrado con la implantación de los ordenadores en las redacciones. No obstante, en muchos casos, esta transición de la máquina de escribir al ordenador ha sido difícil, puesto que los hábitos y las rutinas de producción han tenido que cambiarse y de igual modo los profesionales reciclarse para acomodar sus tareas a las nuevas exigencias y a los nuevos instrumentos de trabajo.

Internet y radio

No se puede pasar por alto el omnipresente instrumento de Internet, ahora que se analizan las ventajas de la inserción de la informática en las redacciones. "Ser o no ser", este podría ser el título de la película del presente siglo que en materia informática comenzó hace 10 ó 15 años. No se podrá aquí desgranar las ventajas de este instrumento para el usuario de a pie, pero sí para el profesional del medio radiofónico. Se trata, no cabe la menor duda, del mayor invento de los últimos 50 años, con perdón de las demás creaciones, y del mayor invento por capacidad aglutinadora y perspectiva de crecimiento de la historia.

Internet es a priori el mayor competidor en estos momentos de las agencias de noticias. Es la actualidad en un segundo, es el gran hermano de la noticia mundial. Los profesionales de la radio lo saben y lo comienzan a utilizar como medio de información que ofrece un sinfín de posibilidades de actuación; la información puede ser cotejada por el profesional, de modo que no se quede con la primera noticia, la red posibilita la inter actuación, por lo que se puede pedir información para luego ser utilizada o no. Existe la posibilidad de acceder a páginas de sindicatos, instituciones, asociaciones de todo tipo, colectivos..., enviar o recibir textos a/de otro usuarios, enviar o recibir audio...

Todos estos puntos reflejan las enormes posibilidades del medio, pero al igual que existe una cara, la mera existencia de la lógica muestra una cruz que en el mundo de la radio toma el nombre de tiempo. Existe un caso tan típico como utilizado o utilizable: se tiene que cubrir una noticia sobre una matanza en Colombia. Un poblado ha sido arrasado, según el gobierno, por los paramilitares. Las agencias contratadas indican que el número de víctimas está por el momento sin confirmar. Solo se conoce el nombre del poblado y una pequeña referencia de la agencia sobre la nota de prensa que ha difundido la administración colombiana que dice: "esta mañana, el poblado X fue brutalmente arrasado por paramilitares. Por el momento se desconoce el número de víctimas y, aunque tampoco se pueda confirmar, los primeros indicios y la localización hacen suponer que la matanza ha sido perpetrada por fuerzas paramilitares".

Con estos argumentos se cuenta con la noticia, pero faltan los nombres. En este caso se puede acceder por Internet a medios colombianos para investigar, para ver si ellos cuentan con más información. Pero, claro, la noticia tenía que estar hecha para ayer, el inevitable yugo de la radio. No se puede investigar, ampliar la noticia ni enriquecerla, por lo que se usa lo que se tiene, que en sí es casi nada, excepto que en el poblado X ha muerto un número de personas, sin concretar por el momento, por la acción todo parece indicar de los paramilitares, aunque podrían haber sido las FARC, el mismo ejército o los narcotraficantes.

Después de este ejemplo, que al fin y al cabo no es más que la desventaja de la inmediatez, que a veces las noticias quedan a medias, hay una cara amable. Esta no es otra que la búsqueda con tiempo para la realización de un reportaje, por ejemplo. En este caso sí, con tiempo y sin prisas la búsqueda puede ser gratificante y efectiva. Por mantener el emplazamiento del anterior caso, el profesional puede enriquecer su producto, aunque solo le hayan concedido minuto y medio en buscar información que proceda del más allá, del otro lado del Atlántico, puesto que las cosas se ven muy diferentes desde un lado y desde el otro, y el ángulo siempre es fundamental. Esta sería una pequeña explicación que podría ser más extensa, pero por motivos de espacio termina aquí, en cuanto al uso radiofónico de Internet.

Móviles para trabajar

Otro medio que abre fronteras es el teléfono móvil, sin duda otro invento que comienza a arrasar todos los niveles. Se trata de un elemento fundamental en el periodista del futuro, una llave que abre las puertas de la lejanía, un instrumento que, donde quiera que esté el periodista, siempre y cuando tenga cobertura, le permitirá mandar la noticia a tiempo. Una de las virtudes más claras del teléfono móvil es justamente su movilidad y la inmediatez que se gana con su uso. El periodista o el reportero no tendrá que perder parte de su tiempo en buscar un teléfono fijo para enviar su crónica hasta la emisora. La comunicación entre la emisora y el profesional desplazado a un punto informativo será total e inmediata.

El uso sencillo del teléfono móvil hace que su propagación sea muy acelerada, y que las emisoras adquieran este nuevo útil de trabajo, que con un ordenador portátil es suficiente para dar una movilidad total a un periodista. Por el momento, la cobertura y los problemas propios de este aparato son los inconvenientes más grandes de los teléfonos sin hilos.

No obstante, existen dos tipo de circunstancias. Por una lado, una rueda de prensa sencilla de un colectivo que presenta una serie de actos para unas fiestas de un pueblo y por otro, una manifestación multitudinaria. En el primer caso, el uso del teléfono móvil sería una buena forma de enviar la crónica, pero no en el segundo. En el caso de la manifestación, sería más recomendable destacar una unidad móvil, puesto que daría más seguridad en la transmisión que el primer instrumento que tiene mayor posibilidad de perder la comunicación. Un simple radiotransmisor y un radioteléfono, conectados a la redacción, serían los elementos necesarios para seguir el evento. Unos instrumentos cada día menos complejos que el mismo profesional manejaría, con una pequeña formación anterior a su uso, y que se podrían transportar en un coche o en una pequeña furgoneta.

La telefonía móvil y la unidad móvil son, por tanto, dos intermediarios precisos entre la redacción y el profesional que se encuentra fuera de la redacción, que aportan, inmediatez, rapidez, intercomunicación y amplitud de cobertura.

Sistemas de grabación

Se ha hablado de ordenadores, Internet, móviles, unidades móviles y es el momento de tratar los sistemas de grabación, muy utilizados en ruedas de prensa o en citas. En la actualidad, el periodista vive acompañado de una grabadora que podría ser de muchos formatos. Por un lado, existe la grabadora de mano, pequeña, útil, de fácil transporte y barata, como ventajas, pero con inconvenientes como la calidad de sonido. Aunque este es un hecho que la tecnología está mejorando cada día, son muchas las emisoras que apuestan por ellas por su bajo costo. Por otro lado, están las grabadoras conectadas a un micrófono que por lo general ofrecen una grabación más precisa, limpia y aceptable, si el uso que de ellas es el correcto. Su desventaja es su alto costo. Se trata de dos instrumentos analógicos, que por este carácter ofrecen una calidad general inferior a la digital. No es de extrañar por tanto que en el futuro, un futuro no muy lejano, las emisoras opten por incorporar sistemas de grabación digitales como puede ser el mini-disc. Por un precio similar o un poco superior al de las grabadoras grandes, se ganaría en calidad de audio digital, facilidad de manipulación y posibilidad de reescucha sin afectar la grabación, como ocurre hoy en día con el formato analógico.

Es cierto que, como casi todos los instrumentos digitales, el mini-disc también tiene que mejorar su calidad, pero parece a priori un elemento propicio para la radio. Su manejo no es difícil, por lo que los profesionales del medio radiofónico no tardarían mucho en acoplarse a él. Este nuevo instrumento cuenta con funciones utilísimas para el usuario, que en este caso es el profesional de radio. A grosso modo, estas funciones se podrían dividir en dos, por un lado lo realizable respecto a todo el contenido del disco y por otro las opciones respecto a tracks o pistas concretas. Cada pista representa un subcontenido concreto, como cada canción en un CD (una canción = una pista o un track).

Las funciones respecto a cada pista son move (mover), erase (borrar), name in (poner nombre), divide (dividir) y combine (combinar). Si a esto le agregamos que el mismo aparato pone un número para cada pista, las utilidades del sistema son visibles. Esto en lo que se refiere a cada pista en concreto, pero el mini-disc también permite actuar respecto al contenido total del disco, realizando las funciones de name in (nombre genérico del contenido total del disco), all erase (borrado total del contenido del disco) y name erase (borrar nombre genérico del disco). Este nombre genérico podría ser, por ejemplo, las siglas del sindicato en donde se cubrió una rueda de prensa. No está de más decir, aunque ya puede quedar entendido, que todas estas funciones se realizan en una pantalla incorporada el aparato mini-disc. Las teclas al servicio del usuario son las mismas, por ejemplo, que las del cassette (play, stop, pause, rec, rew, ff y eject).

Un ejemplo práctico

La utilización de este sistema se podría reflejar en el siguiente ejemplo. Para cubrir una rueda de prensa se utiliza una grabadora mini-disc y se decide sacar el corte de voz que se encuentra en el minuto 16 y 40 segundos. El procedimiento sería igual al analógico: controlar el momento justo con el cuentavueltas. Este instrumento permite llegar a ese punto en un breve espacio de tiempo (sin perder tiempo rebobinando), sino solo apretando pause en el momento deseado. Mediante una ruleta y un botón se indica que se quiere dividir (divide) y se repite la función en el momento cuando se desea finalizar el corte de voz. Una vez que se tiene el momento, se da un nombre con la función name in que, por ejemplo, podría ser corte “1” con el abecedario que aparece en pantalla. Esta labor que el sistema digital realiza de manera muy precisa puede llevar, con un poco de maña, un minuto para un corte de 20 segundos. El corte está listo para ser emitido y ahorra el engorroso trabajo de encontrar una bobina en la redacción e insertarla más tarde en otra bobina con un tren de voces. No cabe duda que es un adelanto para agilizar la labor de los profesionales y que tiene un sinfín de posibilidades, tales como grabar las cuñas publicitarias en un disco, alterar el orden de éstos, seleccionar con rapidez y precisión el contenido del disco y tener una total accesibilidad de los contenidos.

Pero no es este el único formato de grabación digital, puesto que en el mercado también existen sistemas como el DAT (Digital Audio Tape). Se trata de una cinta un poco más pequeña que la analógica. Al tratarse de una cinta, el mayor inconveniente es la precisión en la búsqueda, aunque su alta calidad la hace un instrumento útil para la grabación, por ejemplo, de conciertos.

La documentación sonora

Siempre se ha dicho que la radio es el medio que pierde el contenido informativo tan rápido como lo difunde. Nadie o muy poca gente graba los programas y luego los colecciona, como ocurre con la televisión. Las mismas emisoras, en muchos casos, no saben qué hacer con sus archivos y ni hablar de las preocupaciones que acarrea el buscar un lugar para almacenar lo difundido. Para solventar estos problemas se plantean unas posibilidades o hipótesis. Por un lado, solo quedarse con el material realmente sugerente para una futura utilización (cortes de voz muy concretos, documentos históricos...), almacenamiento de programas concretos (grabación sin publicidad para ocupar menos espacio)... Todo ello, no obstante, se debe realizar según las características, necesidades y modelo de emisora.

Para esta tarea se utilizan los CD-ROM (Compac Disc) y DVD-ROM (Digital Versatile Disc). El primero de los soportes permite la grabación de 47 minutos de audio en una calidad óptima. Se trata del sistema que comenzó siendo el sucesor del vinilo y que hoy en día se puede encontrar en cualquier medio radiofónico, y supone un instrumento adecuado para radiofórmulas y programaciones con un alto contenido musical. El tamaño de los discos compactos es una ventaja para su almacenaje y como características complementarias están su calidad de grabación y reproducción y accesibilidad rápida a un punto concreto. Junto a los compactos existe otro soporte de características parecidas que representa el DVD. Se trata también de un disco compacto, aunque su composición, por llamarlo de alguna manera, es diferente. Tiene una capacidad de almacenamiento de 267 horas, más o menos, por lo que se convierte en un instrumento más que adecuado para archivar audio en el caso radiofónico, ya que también permite la grabación de datos y vídeo. Es mucho tiempo, pero no todo el que permite este disco que con un sistema de compresión, caso del MP3, podría ver aumentada su capacidad hasta en un 10 por ciento, eso sí en detrimento de la calidad del audio.

Según todos los expertos, el DVD es sin duda el sustituto del Disco Compacto por la gama de posibilidades que ofrece. Su desventaja está en su alto coste. Un hecho negativo que, en el caso de nuevas tecnologías, suele ir perdiendo fuego con el paso del tiempo. Este instrumento parece ser el adecuado para guardar programaciones enteras (24 horas) y sus reducidas dimensiones facilitan su almacenamiento.

Disco duro u ordenador

Por último y antes de hacer un pequeño análisis, a modo de conclusión, de la relación rutinas de trabajo y nuevas tecnologías, están las ventajas que tiene la utilización de sistemas de grabación, edición y difusión de sistemas en disco duro o por ordenador. Los modelos existentes son tan variados como prácticos. La lista es muy amplia pero se destacan los DALET-Didigram, VIVA, MAR SYSTEM, DINESYS, ANTEX Mpeg-32K, DAMS, MTS o GDS. El funcionamiento de todos ellos es parecido y son sin duda sistemas a los que se les suele sacar mucho partido.

En ellos se graban sintonías, ráfagas, efectos de sonido, cuñas publicitarias, canciones, entrevistas vía telefónica, crónicas, en fin, todo tipo de material de audio. Su manejo suele ser por lo general bastante sencillo, aunque a primera vista parezca lo contrario. No cabe duda que es un salto importante el cambiar de la bobina como instrumento de grabación al almacenamiento en disco duro, aunque los profesionales de los medios radiofónicos, en muchos casos, suelen ser reacios en cambiar al ordenador. La precisión en la edición de los contenidos suele ser mucho más alta, por ejemplo, que en un mini-disc, por lo que el resultado del trabajo es más depurado. Por lo general, para la edición los sistemas mencionados suelen mostrar en pantalla el espectro de la voz, por lo que cortar en un punto exacto se vuelve una tarea precisa y sencilla.

El profesional puede acceder en todo momento al material de audio necesario, siempre y cuando todavía permanezca grabado, y tiene como límite la capacidad del disco duro del ordenador. Otra ventaja muy utilizada en las cadenas musicales es el listado de canciones. Imagínense el no tener que cambiar los compactos y que el material por utilizar (música, publicidad, cortes de voz...) fuera saltando de uno a otro tras elaborar concienzudamente un tren de audio con cálculos precisos de tiempo.

Imagínense acomodar o utilizar el audio grabado en función de las necesidades del director. Se podría quitarlo automáticamente y en un segundo poner las cuñas necesarias para que la programación quede bien calzada dentro del tiempo o, por la misma razón, reducir el contenido de una entrevista.

Pero se podría ir más allá si se tuviera un sistema de los arriba mencionados conectado en dos ordenadores, uno en la cabina del control de directo y otro en la misma redacción. De esta manera se podría grabar un corte de voz de ultimísima hora en disco duro y recuperarlo en control en una décima de segundo.

Todos estos son a grosso modo una ristra de avances que hacen o harán el trabajo más cómodo a los profesionales del medio radiofónico, en su tarea de llenar de contenidos las programaciones del medio. Son adelantos que suponen una mayor agilidad, accesibilidad y calidad en el tratamiento y elaboración de los contenidos.

Rutinas de trabajo

No obstante y como todo lo positivo, las nuevas tecnologías también encierran su lado negativo. Como indica Arturo Merayo Pérez en el número 6 de la revista Zer, editada por la Universidad del País Vasco y titulada Tecnología e información en la radio española de fin de siglo,

…..la introducción de nuevas tecnologías modifica las condiciones laborales, al menos en tres aspectos, a los que no pocas veces se oponen los empleados: por un lado reduce o congela plantillas y aumenta la precariedad en el empleo. Por otro, exige reciclaje y reconversiones profesionales y, por último, demanda un tipo de profesional capaz de desempeñar funciones muy diferentes”.

Profesionales capaces de desempeñar funciones muy diferentes podrían ejecutar la labor de técnico de audio, de tal manera que una misma persona realizase el trabajo de dos profesionales a la vez. Esta no es una idea descabellada y comienza a verse en emisoras pequeñas y con cortos presupuestos.

El reciclaje y reconversión es otro punto al que los profesionales suelen mirar con recelo. Los hábitos o rutinas de trabajo están cambiando por la implantación de las nuevas tecnologías en las radios, y los trabajadores del medio encuentran, en muchos casos, dificultoso el cambiar de una manera de trabajar a otra, máxime si han estado elaborando sus contenidos de la misma manera durante por ejemplo 10 ó 15 años. Ellos suelen ser los primeros en reconocer las virtudes de las máquinas, pero los últimos en aprender de ellas.

Por último está la precariedad que se produce en el medio y el hecho de que se congelen las plantillas. Tal vez sea este punto el más achacable a las nuevas tecnologías. No cabe duda que entre tener un operador nocturno o tener un multicompac capaz de emitir música durante toda la noche, los empresarios se quedan con el segundo porque con el primero salen perdiendo. Se llega a este resultado desde un argumento tan sencillo como decir que la audiencia nocturna es muy escasa. Ante tal hecho, el mencionado capitalista prefiere ahorrarse el dinero de ese operador nocturno en otro que le trabaje por la tarde, que asegurará una posibilidad mayor de fuentes económicas, que es de lo que vive una radio.

Son días inciertos para el medio radiofónico. Años en los que el profesional del medio tiene que desenvolverse a las mil maravillas entre aparatos de todas las clases y formatos. En esa relación máquina-persona está la clave del éxito profesional de un aprendiz de estrella. Algunos han tomado el tren de la transición digital muy tarde, otros no lo han tomado y los que vienen por detrás casi lo llevan escrito en los genes.

Alemania:
La feria Popkomm y la cuota nacional de música
Informe de la Deutsche Welle (DW) del 1 de Octubre/2004, www.dw-world.de/dw/article/0,1564,1344018,00.html

Las radios alemanas deberían emitir una cuota obligatoria de música nacional. Así reza una moción lanzada por un grupo de artistas y empresarios musicales. ¿Protección de la cultura? ¿Nacionalismo?

Puntualmente para la apertura de la primera Popkomm que tuvo lugar en Berlín, se desató una polémica musical en Alemania: un movimiento compuesto por 500 miembros del mundo artístico alemán propone que exista una cuota obligatoria de música alemana en las radios del país.

El ministro alemán de Finanzas, Wolfgang Clement, aplacó un poco los entusiasmos de los promotores de la idea: que las estaciones de radio toquen más música made in Germany debería lograrse a través de un acuerdo con la industria musical. No es, en su opinión, una cuestión que se solucione con una ordenanza estatal.

La cuota es la oportunidad

El popular cantante alemán Udo Lindenberg, que festeja por estos días con bombos y platillos su 70 aniversario, declaró en defensa de la propuesta que solo si se le garantiza a la producción local un porcentaje fijo del volumen del música que se emite, las nuevas generaciones tendrán posibilidad de subsistir. La fórmula concreta que proponen es 50:50, lo que significa que la mitad de todo lo que se emita debe ser nuevo, y de ello a su vez la mitad debe venir de Alemania.

Si en Francia resultó...

El caballo de batalla de los promotores de la Cuota Nacional es el modelo que se implantara en Francia en 1994.

La medida fue un espaldarazo para los artistas jóvenes, y el volumen de venta de sus producciones comenzó a crecer enseguida. El ex ministro francés de Cultura, Jacques Toubon, defendió la medida: "Hay circunstancias en las que es necesaria una intervención pública para preservar la identidad cultural de una nación", y cosechó aplausos. La cuota francesa obliga a las radios, según el perfil de sus audiencias, a emitir entre un 35 y un 60 por ciento de su música en francés.

¿No es un asunto político?

A pesar de los aplausos que cosechó Toubon, los partidos políticos alemanes se apresuraron a distanciarse de la idea. Por su parte, Dieter Gorny, director del canal privado de televisión musical alemán Viva, se muestra partidario de obligar por ley a emitir entre un 20 y un 30 por ciento de música en alemán.

Por su parte, una portavoz del partido de Los Verdes, Antje Vollmer, apoya la moción, aduciendo que las emisoras alemanas le han cerrado la puerta a la producción nacional, y que una medida como ésta solo favorecería la propia cultura. Ello es producto del imperialismo cultural norteamericano, que crea costumbres, en este caso auditivas, que por ende acaban con la diversidad, en este caso musical.

Se trata, según los promotores de la idea, de una lucha por la igualdad de oportunidades y no de aires nacionalistas, calificativo que se ha ganado la moción entre sus detractores.
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