La descolonización sigue siendo un tema relevante en el siglo XXI, con menos de 20 territorios aún bajo tutela colonial, principalmente administrados por el Reino Unido, Estados Unidos y Francia. A pesar de los avances desde la creación de la ONU en 1945, donde más de 100 Estados lograron su independencia, persisten desigualdades y relaciones de poder económico que afectan a estos territorios. El Secretario General de la ONU, António Guterres, destacó la necesidad de un diálogo inclusivo y la participación activa de la juventud en los procesos políticos para abordar las complejidades contemporáneas como el cambio climático y las vulnerabilidades económicas. La lucha por la autodeterminación se entrelaza con desafíos existenciales para estas comunidades, lo que convierte la descolonización en una historia inconclusa que requiere atención continua.
Los territorios que aún permanecen bajo control colonial, o, según la definición de la ONU, «cuyas poblaciones aún no son completamente autónomas», están en manos de tres potencias principales: el Reino Unido, Estados Unidos y Francia.
A pesar de los cambios significativos que trajo la descolonización en el siglo XX, las relaciones de poder económico y las desigualdades persistentes continúan siendo una realidad. Este fue el mensaje del Secretario General durante un discurso reciente en Nueva York, donde se llevó a cabo una reunión del comité especial de la ONU encargado de este tema.
«La descolonización ha sido un objetivo central para las Naciones Unidas desde su creación», afirmó Guterres, enfatizando que la organización fue establecida como un espacio donde las naciones pudieran interactuar como iguales, no como dominadores y dominados.
Sin embargo, el camino hacia la independencia no es tan sencillo. Guterres advirtió sobre las profundas cicatrices dejadas por el colonialismo, que se manifiestan en formas de explotación económica duradera y en problemas sociales como el racismo y la exclusión en los procesos decisionales. En este sentido, la emancipación legal no garantiza igualdad ni soberanía económica.
Los territorios afectados presentan una variedad de situaciones. El Reino Unido administra Anguilla, Bermudas, Islas Vírgenes Británicas, Islas Caimán e Islas Malvinas. Por su parte, Estados Unidos sigue siendo responsable de Guam, Samoa e Islas Vírgenes de Estados Unidos, mientras que Francia mantiene a Polinesia Francesa y Nueva Caledonia en la lista de la ONU. También se incluye a Tokelau bajo Nueva Zelanda y al Sahara Occidental, un territorio con un proceso de descolonización aún incompleto debido a disputas internacionales con Marruecos.
En muchos de estos territorios insulares dependientes del exterior para recursos básicos como energía y alimentos, la cuestión colonial se entrelaza con vulnerabilidades actuales: endudamiento, dependencia del turismo y exposición a choques climáticos. Así, el debate sobre autodeterminación trasciende el ámbito del derecho internacional para centrarse en modelos económicos y en la capacidad real de decidir sobre el futuro propio.
«Actualmente quedan 17 Territorios No Autónomos», señaló Guterres. Esta diversidad complica la adopción de un enfoque uniforme; algunos buscan mayor autonomía, otros anhelan independencia y algunos prefieren mantener el statu quo por razones económicas o de seguridad.
Ante esta complejidad, el Secretario General aboga por un enfoque pragmático. «Tres prioridades deben guiar su destino», afirmó Guterres. La primera es fomentar «un diálogo inclusivo» entre los territorios implicados y las potencias administrativas involucradas, siguiendo lo estipulado por la Carta de las Naciones Unidas.
Este lenguaje diplomático refleja una realidad delicada. La descolonización es un proceso lleno de tensiones políticas donde convergen intereses nacionales, identidades locales y consideraciones económicas.
La segunda prioridad mencionada por Guterres es involucrar a los jóvenes. «La visión y liderazgo de la próxima generación son fundamentales para construir un futuro productivo e inclusivo», destacó.
En varios territorios no autónomos, los jóvenes enfrentan economías precarias que les hacen dudar entre permanecer o emigrar. Por lo tanto, su participación en procesos políticos es crucial; sin perspectivas claras, la autodeterminación puede parecer abstracta frente a problemas sociales urgentes.
La tercera prioridad aborda una preocupación más reciente: la emergencia climática. «La mayoría de estos territorios son pequeñas islas», indicó Guterres, subrayando cómo el aumento del nivel del mar y fenómenos meteorológicos extremos afectan gravemente sus condiciones de vida. Su llamado es claro: «Insto a centrar la resiliencia y adaptación en sus discusiones».
Esa insistencia refleja un cambio significativo; para muchos territorios afectados por estas crisis ambientales, sobrevivir físicamente podría determinar cualquier camino hacia la autodeterminación. De esta manera, el proceso de descolonización se ve superado por desafíos contemporáneos.
El pasado diciembre marcó un hito con la celebración del primer Día Internacional contra el Colonialismo en Todas sus Formas por parte de las Naciones Unidas. Aunque representa un símbolo importante, también resalta la discrepancia entre los recuerdos oficiales y las realidades actuales. «A pesar de los avances logrados hasta ahora, aún queda mucho trabajo por hacer», reconoció Guterres al instar a esfuerzos continuos para avanzar en el proceso de descolonización para todos.
A ocho décadas desde las primeras oleadas hacia la independencia, aunque los imperios coloniales han desaparecido geográficamente del mapa mundial, sus huellas siguen moldeando realidades contemporáneas.
| Cifra | Descripción |
|---|---|
| 17 | Territorios No Autónomos restantes según la ONU. |
| 100 | Número de Estados que han conseguido la independencia desde 1945. |
Oficialmente, hay menos de 20 territorios que aún no son completamente autónomos, la mayoría ubicados en el Pacífico y el Caribe.
Los territorios son principalmente administrados por el Reino Unido, Estados Unidos y Francia. Algunos ejemplos incluyen Anguilla y las Islas Malvinas (Reino Unido), Guam y Samoa (Estados Unidos), y Polinesia Francesa (Francia).
A pesar de que más de 100 Estados han conseguido la independencia desde 1945, el legado del colonialismo ha dejado profundas cicatrices y desigualdades persistentes. La emancipación legal no garantiza igualdad ni soberanía económica.
Estos territorios enfrentan vulnerabilidades contemporáneas como endeudamiento, dependencia del turismo y exposición a choques climáticos, lo que complica su autodeterminación.
Las prioridades incluyen un diálogo inclusivo sobre el futuro de los territorios, involucrar a la juventud en los procesos políticos y abordar la emergencia climática que afecta a muchos de estos lugares.
La juventud es vista como clave para construir un futuro productivo e inclusivo. Sin perspectivas tangibles, pueden sentirse tentados a abandonar sus hogares, lo que complica los esfuerzos hacia la autodeterminación.
El cambio climático presenta una amenaza existencial para muchos de estos territorios, donde fenómenos como el aumento del nivel del mar pueden impactar su capacidad para sobrevivir físicamente y decidir su propio futuro.
Este día subraya tanto los avances logrados como las brechas que aún existen entre la memoria oficial del colonialismo y las realidades contemporáneas. Se reconoce que queda trabajo por hacer en el proceso de descolonización.