La ONU ha hecho un llamado urgente para aumentar la solidaridad y el apoyo a los refugiados rohingya, coincidiendo con el octavo aniversario de su desplazamiento forzado desde Myanmar. Las condiciones de vida de los rohingya, tanto dentro como fuera del país, han empeorado significativamente debido a la violencia continua entre el Ejército de Myanmar y el Ejército de Rakhine. Esta situación ha llevado a más personas a huir hacia Bangladesh, que ya alberga a más de 1,1 millones de refugiados. La falta de fondos está afectando gravemente la asistencia humanitaria en áreas clave como educación y atención médica. La ONU enfatiza la necesidad de garantizar los derechos humanos y buscar soluciones duraderas para romper el ciclo de violencia y permitir un regreso seguro y digno de los rohingyas a su hogar.
Ocho años después del desplazamiento masivo forzado de los rohingya desde el estado de Rakhine, la situación para esta comunidad, tanto dentro como fuera de Myanmar, se ha deteriorado significativamente. Así lo afirmó el portavoz del Secretario General, Stephane Dujarric, quien describió las condiciones de vida de los rohingya como “terribles”.
En un comunicado emitido recientemente, Dujarric destacó que los rohingya y otros civiles en Rakhine se encuentran atrapados en un conflicto entre el Ejército de Myanmar y el Ejército de Rakhine. Esta situación ha llevado a muchos a ser sujetos a reclutamiento forzoso y violaciones de derechos humanos.
La violencia persistente ha impulsado a más rohingya a huir hacia países vecinos, incluyendo Bangladesh, que ya alberga generosamente a más de 1,1 millones de refugiados provenientes de Myanmar. Sin embargo, la región enfrenta preocupaciones alarmantes por informes de devoluciones sumarias y deportaciones, lo que podría implicar violaciones del principio de no devolución y una reducción del espacio para el asilo.
Dujarric también subrayó que los recortes en fondos humanitarios están afectando gravemente la asistencia relacionada con educación, alimentación, atención médica y protección. En este contexto, el Secretario General reiteró la necesidad urgente de proteger a todos los civiles conforme a las obligaciones del derecho internacional.
El portavoz recordó la visita realizada por António Guterres a Cox’s Bazar a principios de año, donde pudo observar la resiliencia de las comunidades rohingya. Guterres enfatizó la importancia de fortalecer la solidaridad internacional y aumentar el apoyo para abordar tanto el desplazamiento como las causas fundamentales detrás de esta crisis prolongada.
Se espera que la Conferencia de Alto Nivel sobre los Rohingya y Otras Minorías, programada para celebrarse en Nueva York el 30 de septiembre bajo el mandato de la Asamblea General, ponga nuevamente en relieve ante la comunidad internacional la urgente necesidad de soluciones duraderas.
La Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos ha señalado que poner fin a la impunidad y garantizar los derechos básicos de los rohingya es fundamental para romper el ciclo continuo de violencia. En un comunicado, su portavoz Jeremy Laurence advirtió que la situación humanitaria en Rakhine se ha agravado notablemente desde noviembre de 2023.
“Tanto el Ejército como el Ejército de Arakan han cometido graves crímenes atroces contra los rohinyás, actuando con total impunidad y en violación del derecho internacional”, enfatizó Laurence. La Oficina instó al Alto Comisionado Volker Türk a hacer un llamado a la comunidad internacional para intensificar su apoyo mediante un aumento en la financiación humanitaria y respaldar procesos internacionales que busquen rendición de cuentas.
Ocho años después de su desplazamiento forzado desde el estado de Rakhine, los rohingya enfrentan un creciente deterioro de sus condiciones, tanto dentro como fuera de Myanmar. La violencia en curso ha obligado a más rohingya a huir, incluso a Bangladesh, donde ya hay más de 1,1 millones de refugiados.
La ONU ha llamado a una mayor solidaridad y apoyo para los refugiados rohingya, destacando la necesidad urgente de soluciones duraderas y el fortalecimiento del apoyo internacional. También se han expresado preocupaciones sobre violaciones de derechos humanos y reclutamiento forzoso en el estado de Rakhine.
Los recortes de fondos están perjudicando la ayuda relacionada con servicios esenciales como educación, asistencia alimentaria y atención médica para los rohingya. Esto agrava aún más su situación humanitaria.
El Secretario General espera que esta conferencia, programada para el 30 de septiembre en Nueva York, resalte la urgente necesidad de soluciones duraderas para el problema de los rohingya y otras comunidades afectadas en Myanmar.
El Alto Comisionado ha enfatizado que poner fin a la impunidad y garantizar los derechos básicos de los rohingya es esencial para romper el ciclo de violencia. Se hace un llamado a la comunidad internacional para aumentar el apoyo humanitario y respaldar procesos internacionales de rendición de cuentas.