El Periodismo de Investigación, pura quimera (Parte I, de II)

José Manuel de Pablos // Fuente: www. razonypalabra.org.mx

miércoles 22 de octubre de 2014, 12:37h
Nos empeñamos en hablar a los estudiantes del periodismo de investigación y hacemos bien. Lo que no estaría tan bien es no decirles la segunda parte: a las empresas no les interesa esa práctica, las empresas cercenan el periodismo de investigación. Antes mismo de que asome la cabeza. Su práctica las aleja del poder, de la influencia sobre los poderes públicos… aunque las acerca al lector. Y al Periodismo. Pero el Periodismo no interesa a las empresas, preocupadas tan sólo por la cuenta de resultados. Por eso, el periodismo de investigación, que es posible, muere antes de nacer: los editores lo abortan para evitar encontrarse con la verdad escondida por el poderoso. Hay, no obstante, muy pequeñas excepciones en prensa convencional. La web tiene grandes posibilidades para mostrar resultados investigativos periodísticos… hasta que ese sitio alcance notoriedad y se acerque al capital. En ese momento, todo volvería a ser igual.

Más allá de esa otra realidad de que todo periodismo ha de ser de investigación, lo cierto es que es técnicamente posible disponer de una parte del personal de redacción ocupado en exclusiva de hacer pesquisas de asuntos turbios y escondidos, esos que son tan fáciles de oler desde una redacción, incluso desde los despachos del piso superior, donde ni siquiera abren las ventanas, para que ese olor a podrido que ocultan no llegue a los redactores y se percaten de que alguien tiene un muerto escondido en su escritorio.

Hace pocos días volví a la Universidad Complutense de Madrid, para actuar en un sínodo creado para evaluar la tesis doctoral “El periodismo de investigación en España / Praxis: causas y efectos de su marginación”, del joven licenciado (25 años) Javier Chicote Lerena, dirigido por la catedrática María Jesús Casals Carro.

La primera de las críticas hechas al doctorando era que ya en el título ponía lo que debería ser una conclusión: la marginación del P. I. en España. Pero, ¿cabe la posibilidad de insertar en el mero título lo que en apariencia ha de ser, puede ser o es una conclusión? Parece que sí, en el caso de que lo que se afirme sea tan llamativo que su ‘descubrimiento’ en las conclusiones fuera una obviedad.
Estamos ante uno de estos casos: en España, en la débil democracia española nacida de una transacción política, que algunos tramposos de la historia llaman ‘transición’, la prensa convencional, de corte comercial, que no de servicio social y ciudadano, margina esta práctica periodística. Es obvio. No hace falta hacer una tesis doctoral para dejarlo patente.

Si así no fuera, si en España hicieran periodismo de investigación los grandes diarios (grandes, en tirada a escala española, no haya confusión), los tramposos que confunden al personal empleando la voz ‘transición’ por ‘transacción’ estarían al descubierto. Si algún diario de verdad independiente, de ideología autónoma, si lo hubiera, y realizara esta práctica periodística, hubiera aclarado a los españoles la verdad escondida del llamado ‘golpe de estado’ de aquel 23 F: el golpe que nunca existió y que ni Fujimori lo hubiera enmascarado mejor. Los españoles sabrían los detalles de aquella trama teatral tan bien urdida, monumento de la propaganda oficial. Pero no hay investigación. Hay poco periodismo, que todavía es peor1.

Manuel Ciges, periodista de investigación ejemplar
Hubo tiempos anteriores en los que hubo ambas cosas. El ya doctor Chicote Lerena nos ilustra sobre Manuel Ciges Aparicio, periodista valenciano asesinado por las tropas fascistas del dictador Franco en 1936. Ciges, muy joven, fue enviado a la isla de Cuba como carne de cañón: los españolitos que podían, pagaban al estado y quedan fuera del servicio militar obligatorio. Aquello era el ensalzamiento del caciquismo más hispano jamás pensado, una inmoralidad histórica.

Manuel Ciges descubrió pronto los atropellos de aquel antecesor de Francisco Franco llamado Valeriano Weyler (¿o se escribe Rotweiler?), a finales del siglo IXX, capitán general de la última colonia americana. Ciges descubrió:

Unas fortificaciones lineales de norte a sur de la isla, que servían para aislar a los rebeldes cubanos. Estas construcciones provocaban en los nativos hambre, maltrato, hacinamientos y otras penurias, hasta el punto de que algún historiador las ha descrito como uno de los primeros ejemplos de campos de concentración (pp. 57-58).

Ciges, que era sargento, pero antes periodista, contó al mundo aquel atropello que ha hecho historia y que sirvió de modelo a los británicos cuando ocuparon África del Sur y tradujeron al inglés el ‘weylerismo’, con el nombre de ‘appartheid’.

El sargento-periodista narró aquellas barbaridades en el periódico francés L’Intrasigeant: le costó ‘dos años infernales en una prisión cubana’. En aquel presidio caribeño, el periodista entero que era Ciges tomó apuntes para verter en su libro Del cautiverio (1903). En la obra de Ciges queda patente el espíritu indómito que ha de portar todo periodista de investigación, para superar las dificultades que rodean su vida profesional.

El ejemplo de Ciges, en una de sus facetas, nos viene a decir que la prensa da la espalda al P.I. Por eso, los periodistas que así y todo encuentran materia que investigar, saben muy bien que el periódico no es su aliado, que si desean que sus trabajos vean la luz se han de dirigir a un soporte diferente: el libro. Y esto se permite por la poca difusión que el libro tiene.

El periódico (español) sólo se interesa por el P.I. si el afectado por las investigaciones es un enemigo político del director del medio, de la ideología del medio. Esto implica un P.I. sesgado y manipulado de antemano. El caso más paradigmático es el del diario madrileño El Mundo, capaz de hacer un P.I. del 10 cuando el blanco a investigar son militantes destacados del PSOE, que es un partido que se auto titula ‘socialista’.

En otras ocasiones, un diario, es el caso de El País madrileño, crea un espacio que pretende hacer pasar por P.I. Es la sección Investigación y análisis, aparecida en 2005, donde han publicado informes, que no investigaciones, sobre diversas materias que encuadran con la línea comercial del diario o que no molestan las finanzas de su propietario. Unas veces se refieren al dictador guineano Macías y otras aprovechan para golpear una vez más al presidente constitucional y democrático de Venezuela: en ninguno de esos dos países hace negocios el dueño del grupo, Jesús (de) Polanco.

Otras veces, ese lugar lo ocupa una especie de relatorio policial con las personas y agrupaciones simpatizantes de la revolución cubana, que para el diario ‘independiente’ es cosa del diablo. Otras, con las reflexiones referentes a la transición (de nuevo, la ‘transacción enmascarada’) del príncipe Felipe hacia el trono español, esa figura de épocas medievales. Como se aprecia, siempre temas de ‘gran interés’ y muy ceñidos a la más rabiosa actualidad…
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