"Interacción, Espacio y Tiempo en la Red: las nuevas fronteras digitales" (Parte II de III)

Tatiana Millán // Fuente: www. razonypalabra.org.mx

miércoles 22 de octubre de 2014, 12:37h
Ante esta nueva situación cabe preguntarse con qué realidades culturales se encuentra el antropólogo, qué problemas cabe plantearse y con qué instrumentos intelectuales, es decir, categorías, conceptos, teorías y valores se enfrenta a esta situación cambiante o de transición , y ¿cómo se vincula la Antropología a las nuevas tecnologías en el ámbito del ordenador y las ciencias cognitivas?. Al contestar a esta pregunta hacemos un poco de historia siguiendo el guión de la profesora MªJesús Buxó (1996: 418-419). Inicialmente - dirá- el ordenador ha interesado por su aplicabilidad al trabajo de campo en su calidad de base de datos, confección de listas de informantes, análisis de parentesco y redes etnosománticas, el procesamiento relacional de observación de comportamiento y datos cualitativos, el tratamiento estadístico y la elaboración de diversas simulaciones (Boone y Wood, 1992). A partir de la segunda mitad de los años ochenta y noventa, el énfasis se ha ido centrando en los ordenadores y la computación entendidos como procesos culturales y como agentes de cambio social. Vinculados a la Sociología de la Ciencia (Woolgar, 1985 y otros), y denominada actualmente Antropología de la Ciencia y la Tecnología, esta especialización se interesa por las construcciones sociales de las nuevas tecnologías tanto en su implicación como realidades histórico-culturales y formas dominantes de conocimiento como por las características sociales de los grupos de interés, los laboratorios de invención, los ingenieros y científicos en tanto que intérpretes relevantes en la forma de identificar los problemas y optar por técnicas y métodos. Además del interés por la construcción del conocimiento científico e ingeniero, se estudian también los efectos de tecnologías como, por ejemplo, el ordenador, sobre la gente y su interacción en diferentes ambientes laborales y domésticos (Hakken, 1993).
En 1992, se produce un hito importante para la Ciberantropología, sería en la conferencia anual de la American Anthropological Association en donde se afianzan los conceptos de cibercultura y ciberespacio y se define la cybor anthropology como el estudio etnográfico de las relaciones entre los hombres y las máquinas en el final del siglo XX en el que las nuevas tecnologías sirven como agentes de producción social y cultural. Se aborda la adaptación humana a las máquinas y otros aspectos relativos a la creación de nuevas dependencias entre países pobres y ricos, y la configuración de las nuevas marginalidades en las que unos colectivos quedan más afectados que otros como, por ejemplo, el trabajo electrónico asociado a la feminización de la pobreza.

En noviembre de 1995, en la reunión de la American Anthropological Association- continúa manifestando la profesora Mª Jesús Buxó- , estos estudios han crecido y se han reorientado en la dirección de investigar las comunidades electrónicas tanto desde la perspectiva de los contextos donde las tecnologías del ordenador se desarrollan, como la interacción entre los diseñadores y los usuarios y las comunidades que resultan de esa interacción, a veces imaginadas e inventadas, pero capaces de crear nuevas identidades, los cyborgs, los vecinos electrónicos así como vivir en regiones y comunidades que resultan de esa interacción. Y otras contribuciones orientadas a poner en evidencia cómo la etnografía puede contribuir a que las industrias entiendan mejor el contexto social del aprendizaje de la innovación en contextos concretos, como el laboral, los centros de enseñanza, el doméstico y el recreativo. En los primeros casos interesa la transformación de los procesos de trabajo, los tipos de apropiación y las formas y discrepantes de considerar el trabajo y la tecnología por parte de empresarios y trabajadores.

Los problemas del consumo, prestigio y educación, se tratarían en los años ochenta. Así, la compra del ordenador personal incluso para aquellos que no tienen ninguna necesidad práctica, pero que reproduce dentro de la unidad doméstica las relaciones de poder y prestigio. Las adiciones tanto en término de consumo de juegos, como la marginalidad del hacker cuyo aislamiento no es contra el sistema, sino orientado a romper el acceso de códigos restringidos e inaccesibles y con ello entrar en el sistema de redes informáticas como parte de su aventura y éxito personal. Ya en el comienzo del milenio, temas que importan a la antropología y sociología se muestran en los congresos virtuales que irrumpen en los portales tutelados -casi siempre- por entidades académicas. Entre ellos, el I Congreso Online del Observatorio para la Cibersociedad1 que se celebra en septiembre del 2002, con grupos de trabajo como: Cibercultura del gobierno digital; Cibercultura, gestión y políticas culturales; Ciberespacio e sociabilidade; Democracia y participación ciudadana en la sociedad interconectada; El investigador en la sociedad digitalizada; Fracturas sociales, fracturas digitales, etc.

La Ciudad Virtual de Antropología y Arqueología2, en sus congresos virtuales del año 1998, 2000, 2001 y 2002, con comunicaciones como: Cibercultura, ¿realidad o invención?; Ciberantropología, la expansión global de Internet; La palabra cibernética; Sobre la naturaleza de la realidad virtual; Internet como medio y objeto de estudio en antropología. El IX Congreso de Antropología de la FAAEE, de septiembre del 2002, dedica el simposio 4 a “[email protected] de silicio, [email protected] del ciberespacio: ¿Un nuevo campo social para las identidades colectivas?”, en el que se han admitido comunicaciones como:”Viajando sin brújula”. Reflexiones en torno a la experiencia etnográfica en chats: la Observación Participante on line; Cultura e Inteligencia Artificial: los chattestbots o cuando las máquinas hablan sin pensar; Creación, espacio y transgresión en Internet; Hacia una sociedad metafísica; La globalización como espacio de identidades y el “chauvinismo” aislacionista de la exaltación diferencial; Nuevas etnologías y ciberespacio: reformulaciones metodológicas. Este contexto ciberespacial es un campo de estudio donde podemos analizar la interacción de los individuos o informantes cibernautas y la creación de una denominada “cibercultura” en la Red.

Y, por último, otro ineludible tema de análisis antropológico son las repercusiones y transformaciones socioculturales que estas nuevas tecnologías y este nuevo mundo virtual están generando en el mundo real de algunos usuarios. El objeto de la ciberantropología o Antropología Ciborg, según Downey, Dumit & Williams (1995)3 sería: “En primer lugar, se debería ocupar de la ciencia y la tecnología contemporáneas como actividades culturales; el objeto sería observar y analizar detenidamente cómo es la gente y el discurso científico y cómo este se convierte en significativo en sus vidas cotidianas. En segundo lugar, se cuestiona la posición central que ha ocupado siempre la figura del ser humano en la antropología, proponiendo una alternativa crítica a este humano-centrismo abusivo; la máquina debería entrar a formar parte del objeto de la antropología, en tanto que creadora y modificadora de cultura. Por último, la Antropología Ciborg abordaría de qué modo las tecnologías llegan a participar como agentes productores y reproductores de los diversos aspectos de la vida social” (J. Mayans, 2000:2). Mª Jesús Buxó (1996:419), dirá: “esta situación controvertida y paradójica se resume en dos ámbitos de la construcción de la realidad, la ciencia y la cultura, en los que el incremento de la complejidad obliga a establecer una nueva concepción del saber para entender el problema nuclear de nuestra época: la articulación de la tecnociencia y el humanismo. El gran protagonista de este nuevo saber son las tecnologías inteligentes y la clave saber orientarlas científicamente y culturalmente”.

El método y las técnicas
Partiendo de la etnografía, veamos las peculiaridades que implica el objeto de estudio que hemos planteado, para ellos seguiremos la estela de lo aportado por Joans Mayans (2000:5). ¿Sentado en un ordenador se puede hacer investigación etnográfica?, si queremos realizar una investigación etnográfica sobre una comunidad virtual como puede ser un canal de chat en IRC -modalidad de espacio de conversación abierto, gratuito e instantáneo- no tenemos más remedio que realizar la mayor parte del trabajo de campo sentado ante un ordenador. Resulta - dirá J. Mayans, - “hasta cierto punto paradójico imaginar un disciplinado trabajo de observación participante en completa soledad y aislamiento físico. Del mismo modo que puede resultar sorprendente el hecho de disponer de todas las conversaciones, absolutamente todas, guardadas y transcritas perfectamente y al instante, con una corrección y detalle que para sí quisieran los más cientifistas y meticulosos de los etnógrafos. O el hecho de tener la posibilidad de asistir en plano de igualdad -aparentemente- a toda la vida pública de un grupo”.

La cara y la cruz de la moneda: soledad física y datos inmensos con muy poco esfuerzo, siempre y cuando nos fiemos de que esos datos son reales y no ficticios, puesto que su marco de observación es reducidísimo, puesto que se limita a la pantalla del ordenador. Y lo que fluye a través de ésta puede ser muy simple y básico, especialmente en comparación con las interacciones copresenciales que caracterizan cualquier objeto precedente. Sin embargo, tenemos que contar con todas estas peculiaridades y dificultades, ellas son el primer fruto de la etnografía on line y una muestra inequívoca de que estas investigaciones generarán debates metodológicos y de gran interés. Por otro lado, en la mayoría de las ocasiones, estos dilemas metodológicos son aún más importantes, por el mero hecho de que son dilemas compartidos por la comunidad indígena, por los usuarios en cuestión, estamos, de nuevo, inmersos en el universo del Otro, esta vez con los mismos problemas de espacio, tiempo, credibilidad y confianza, ya que no es solamente el investigador el que experimenta la inquietud de entrar en unas relaciones humanas intensas tan sólo a través del pequeño espacio de la pantalla de un ordenador.
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