Potenciando el Uso de ciertas Herramientas en un Diario Digital: el caso de la Interactividad (Parte II de IV)

Manuel Frascaroli // www. razonypalabra.org.mx

miércoles 22 de octubre de 2014, 12:37h
Una diferencia conceptual e idiomática puede llevar a la confusión cuando en los diarios argentinos se le llama recomendar a la nota, lo que los diarios españoles denominan como envío de nota, ya que se reservan la “recomendación” para la función de “valoración”. El diario El Mundo así por ejemplo solicita al lector la valoración que le merece la noticia y al mismo tiempo ofrece la posibilidad de conocer las notas más destacadas tanto por la valoración como por el número de las visitas.

En torno a la interactividad con el servicio informativo online, Pérez Luque y Perea señalan que se genera una interacción en tiempo real entre: fuente-redacción; redacción-lectores; lectores-anunciantes; lectores-lectores. Uno de sus efectos más interesantes es el cambio que introduce en el proceso comunicativo, especialmente en la relación entre el periodista y aquellas personas sobre las que informa7.

Respecto de la interactividad con el servicio informativo online algunos autores como Conniff8 entienden que los lectores, como resultado de esta interactividad, comienzan a considerarse miembros de la cibercomunidad que se crea en torno al servicio informativo online. Esta circunstancia se debe al nuevo concepto de localidad que los medios online están generando. Ya no se entiende como pertenencia a un mismo ámbito geográfico sino como a un mismo ámbito de interés.

Pero una cosa es el potencial dialógico que ofrece la Red y otra la realidad comunicativa de los medios digitales. La mayor parte de los observadores de distintas disciplinas llaman la atención sobre la pobreza de las opciones interactivas en los dos planos en los que debería sustanciarse esta participación en los medios en la Red: en la intervención hipertextual de los usuarios, definiendo su propio recorrido informativo, y en la interacción directa con los periodistas o el medio a través de los adecuados cauces y herramientas. En ambos casos, según los más críticos, los medios no ofrecen hoy más que ilusiones de interactividad.
Los instrumentos puestos a colación son comunes a las web convencionales: encuestas, foros –moderados o no– chats, etc. y raramente se incorporan al discurso periodístico: no se hacen resúmenes de foros, ni se permite participación alguna del lector en la noticia; menos aún se investigan otras tareas colaborativas, salvo el envío de preguntas para algunas entrevistas, pero fuera de la corriente informativa principal.

Es más, según algunas encuestas, los medios no disponen hoy de recursos tecnológicos ni profesionales para atender siquiera a los pocos que usan estas modestas opciones según apunta acertadamente Bernal. Sin embargo, como la mayoría de los portales, los medios abusan del concepto de interactividad: suelen estar llenos de enlaces, de zonas activas, de elementos mal llamados interactivos para multiplicar los accesos: confunden la interactividad con la hiperactividad (Noth, 1996).

En una situación casi ideal, y aunque todavía sin muchos ejemplos al respecto, Pérez Luque y Perea encuentran que la audiencia busca sobre todo compartir sus experiencias, preocupaciones con personas con las mismas problemáticas sin importar su procedencia. De ahí que los medios online creen secciones específicas para generar lectores fieles englobados en las diferentes comunidades que se originan (por pertenencia a una misma área geográfica, por compartir mismas inquietudes, etc.). El plato fuerte de estas páginas es precisamente el contenido o las secciones que se ponen a disposición de la audiencia: información personalizada, chats, juegos interactivos, foros de discusión, etc.

Aún no muy explotadas por los medios digitales, las comunidades virtuales pueden ofrecer la oportunidad de establecer ciertos vínculos con la audiencia que faciliten su fidelización y la familiarización con las herramientas y servicios puestos a su disposición. Por desconocimiento o por la complejidad en administrarlas, sobre todo por ser necesario dedicar algún tipo de recursos como cierto personal dedicado al monitoreo y a las tareas de gestión/administración, los diarios se han mostrado reacios y desinteresados a implementarlas.

En Internet casi cualquiera puede publicar algún contenido –no necesariamente informativo-, pero eso no significa que todo el mundo lo haga. Y aunque así sea, no supone tampoco que los autores tengan una vocación editorialista. La naturaleza del medio ofrece esa capacidad, pero pocos se transforman en informadores o columnistas. Lo importante es que un buen número de usuarios está habituado de una manera u otra a ser proactivo online.

El centro investigador Pew Internet & American Life Project publicó un estudio sobre cómo los usuarios de Internet norteamericanos contribuyen con contenidos en la Red10. Si bien el 44% de navegantes aportan información a la web. Ello comprende desde subir fotografías a la red a participar en una lista de correo. Es decir, cualquier acción que implique crear o compartir información. La actividad de más éxito es colgar imágenes en una web (21%), seguida por escribir (17%) y la más minoritaria, la última de la lista, mantener un weblog (2%). Entre ellas, está mantener una web propia, participar en grupos de noticias, escribir para la web de la propia empresa y otras organizaciones, tener conectada una webcam, o subir todo tipo de archivos.

La complejidad dada también por lo novedoso del fenómeno hace necesario poner de relieve un aspecto fundamental que la caracteriza como el papel que reservan a los usuarios otorgándoles un rol eminentemente activo y participativo, y su éxito estará atado en gran medida a éste factor. En ésta cuestión también acuerda Edo que considera que el interés del lector aumenta cuando puede opinar, sobre todo si lo puede hacer en tiempo real.

Si se realiza un feedback efectivo y de calidad se facilitará la implicación del usuario en el medio, lo que a su vez proporciona una oportunidad única de conocer a la audiencia y conduce a un servicio informativo más ajustado a sus gustos. Incluso los usuarios informan al medio de eventos de interés informativo (sobre todo de ámbito local) que el servicio no conoce, gracias a la existencia de un feedback previamente establecido que genera una comunicación medio-lectores más rápida y sencilla para ambas partes que en cualquier otro medio de comunicación.

Aunque en general no hay interactividad con la información misma, y menos con la generación y publicación de éstas. Vendría a ser una excepción aquellos medios periodísticos que incluyen foros adicionados a las notas y la inclusión en las ediciones digitales de weblogs.

Es así que más bien como excepción que como regla, Ohmynews.com se elabora en un 70 a 80 por ciento con contenidos proporcionados por los propios lectores. Unas 10 mil colaboraciones diarias recibe el periódico digital surcoreano de un total de 14 millones de visitas diarias a marzo de 2003, y a un ritmo de entre 150 y 200 informaciones cada día elaboradas por unos 33.000 ciudadanos colaboradores. Para su creador, Oy Yeon Ho cada lector puede ser un periodista. Aunque la mayor dificultad que enfrenta es comprobar la veracidad y precisión de las historias que deben hacer los verdaderos periodistas del medio.

Cada día el sitio tiene varios millones de visitas y unos ingresos por publicidad de medio millón de dólares, lo que según el responsable de desarrollo internacional de esta empresa, Jean K. Min -citado por el diario Asia Times- reporta unos beneficios mensuales de 27.000 dólares11.

La rentabilidad económica –alcanzada en 2004, mucho antes de lo previsto por la compañía- y el éxito de visitas, así como la creciente influencia de Ohmynews –publicó la primera entrevista concedida por el actual presidente surcoreano tras ser elegido- puede deberse al modo en que se elaboran las noticias. El modelo es similar al utilizado por la Wikipedia, una enciclopedia colaborativa que ya cuenta con ediciones en 75 idiomas que contienen más de un millón de entradas. En la que se utiliza un software conocido como ‘wiki’ en el que cada texto añade un botón que permite a cualquier usuario editar los escritos. Así, según los impulsores de la Wikipedia, se logra que el tono y el contenido de los artículos que contiene agraden a un mayor número de usuarios.

El trabajo realizado por la enciclopedia colaborativa en una noche electoral de EE.UU., durante la cual se realizó una cobertura al minuto del recuento y la jornada de votación -con cientos de modificaciones en pocas horas al artículo sobre el tema-, llevó a los responsables de la fundación que hay tras la Wikipedia a plantearse el lanzamiento de un sitio específico de noticias. Como resultado, ya ha sido publicada una versión en pruebas de WikiNews en la dirección demo.wikinews.org, y los usuarios ya han empezado a publicar noticias.

En cuanto a la posibilidad de introducir comentarios y opiniones a continuación de una información publicada por un medio, es algo más habitual en los medios que no tienen un referente analógico y han sido concebidos exclusivamente para Internet. Como bien señala Cánovas (2003), en la edición digital de los diarios convencionales resulta más difícil expresar esa opinión fuera de espacios concretos como chats, foros o encuestas realizados especialmente para la edición digital. Y tanto en diarios como en radios y televisiones es bastante inusual encontrar reproducciones o resúmenes de las opiniones o las participaciones expuestas por los lectores, oyentes o espectadores de su homólogo digital.

Las encuestas rápidas son el único género cultivado en algunos medios analógicos a partir de los resultados obtenidos en el medio digital, según destaca el autor. Esta misma tendencia se puede apreciar en todas las herramientas de participación que ganan mayor visibilidad y relevancia en los medios nacidos en la Red que en los que tienen una versión impresa precedente.

Mientras que algunos medios aún continúan reproduciendo sus contenidos impresos en sus ediciones digitales, otros buscan transformar también aquella opinión inicialmente pensada para un medio escrito y adaptarla al nuevo entorno, empezando desde lo puramente formal o estético, hasta en las herramientas que permitan una real interactividad o en los contenidos que se va viendo tienen mayor eco entre los lectores.

Esta adaptación tiene que pasar necesariamente por la comprensión de las características propias al nuevo medio y su traslación o aplicación a cada uno de los ítems presentes en la edición digital, como venimos desarrollando. Desde los titulares, enlaces a notas relacionadas y dotados de elementos de interactividad como de usabilidad: enviar la noticia a alguien, valorarla, comentarla a continuación de la misma, imprimirla, cambiar el tipo y tamaño de la tipografía, y posibilidad de comunicarse con el autor y el editor u opinar en los foros y chats relativos a la misma temática.

Por otro lado, también está la posibilidad de interpretar los datos de esa interactividad pasiva, marcada por cada paso, por el consumo en definitiva que hace el usuario del sitio y cada una de sus partes, instrumentos, páginas. ¿Qué quiere la gente?" es la pregunta que se hacen a diario los responsables de los medios de comunicación, desde la prensa a los medios digitales. La respuesta siempre es aproximada: hay que buscarla en las cifras de venta, las mediciones de rating o los sondeos de opinión. Los llamados, correos electrónicos y las cartas de lectores son una subcategoría a tener en cuenta, pero que no se debe idolatrar. Se sabe que los consumidores de medios que más participan no siempre representan al total de la audiencia.

Aunque en la Web las exigencias son menores que en la gráfica impresa y mucho menores que en la TV, los modos de medir la respuesta de los usuarios y lectores están algo mas desarrollados y accesibles tanto a las pequeñas empresas periodísticas como a las grandes. Las estadísticas de un sitio web pueden medir, en tiempo real, la cantidad de visitantes por hora y por pagina, sitios de los que vinieron, países de origen, el tiempo que se detuvieron en cada pagina del sitio, el recorrido que hicieron, las palabras claves que ingresaron en los buscadores para encontrar el sitio, el navegador que usaron y otros índices.

Estos datos cuantitativos ya de por si permiten tener un conocimiento acabado de la dinámica de un sitio web y se vienen implementando desde hace un tiempo. El paso siguiente es averiguar datos cualitativos sobre el contenido. Para esto hay que consultar a los visitantes, haciéndolos participar en distintas propuestas. La más común es la que los invita a escribir una opinión sobre un artículo. Un ejemplo de esta mecánica se puede ver en TechSightings (techsightings.com), donde se recomiendan sitios web y la gente opina sobre el sitio recomendado y sobre el comentario que lo recomendó. El problema de esta modalidad es que demanda del visitante el tiempo que lleva la redacción y que además tenga un concepto para transmitir.

Otra modalidad práctica de interactividad básica y considerada por muchos como “exitosa”, es la que se aplica por ejemplo en el MSNBC Top 1012, similar a la que aplican algunos diarios como los españoles El Mundo y El País. La gente entra al sitio que tienen en conjunto Microsoft Network y la NBC y vota, de 1 a 7, un puntaje para cada nota. La tabla con las 10 notas mejor rankeadas se actualiza cada 60 segundos. James Poniewozik, editor de la sección “medios” de Salon (salon.com), se queja del sistema. Por las estadísticas de su sitio sabe que entre sus notas mas populares siempre se encuentra la poderosa combinación de noticias de ultimo momento, sexo y política, pero a la vez no ignora que "a temas apasionados, respuestas apasionadas".

El último escalón de esta serie es el del dejar que sean los propios navegantes los que, con su opinión, orienten el contenido. En esta categoría están las votaciones abiertas como las que hicieron las revistas People y Time. En el primer caso se invito al público a proponer las 50 personas más lindas. El candidato oficial era Leonardo di Caprio, pero la gente prefirió votar por Hank the Ugly Drunken Dwarf (Hank, el repugnante enano borracho), un personaje del programa de Howard Stern. Los resultados finales fueron: Hank 42.688 votos, Di Caprio 5.285.

Los editores de People tuvieron que admitir al ganador, pero nunca publicaron su foto en la tapa de la revista como hacen todos los años con el triunfador. En el caso de Time, se propuso a la gente elegir a la Persona del Siglo13. Y, como en el ejemplo anterior, los resultados no fueron los esperados. En el primer lugar rápidamente se ubicó Jesucristo. Aquí, a diferencia del caso de People, los editores borraron todos los votos y pusieron una nota aclaratoria14 explicando que la personalidad más importante debe haber vivido entre 1900 y 1999.

Pero, justamente en torno a la cuestión de la legitimidad del lector para decidir qué y cómo se debería publicar, sin ahondar en los aspectos teóricos – ideológicos por los que se podría discurrir largamente, y considerando al menos la reflexión de Cantalapiedra sobre el tema, parece a las claras sobreestimado el fenómeno de la participación o interacción del lector en autores como García Villa al afirmar que: “en los periódicos en línea, se manejan secciones de noticias, finanzas, deportes, entretenimiento, cultura y cómputo. Pero también se han añadido contenidos sobre mujeres, niños, esoterismo, sexualidad, salud, tecnología y ecología, temas que por lo regular no tienen tanta cobertura en la prensa tradicional.

La razón es sencilla: son los usuarios los que van marcando la pauta de lo que desean leer y le quitan al editor esa fuerza autoritaria sobre qué y cómo presentar. Si bien es importante la construcción de la mejor navegación o funcionalidad de los sistemas, un periódico en Internet se hace día a día con una dinámica en la que el usuario participa de los contenidos que quiere encontrar.”
Y más aún cuando presupone, posiblemente por el condicionamiento ideológico del que provienen estas ideas que:
El juicio editorial tiende a transformarse y ese poder de decisión con el que el editor cuenta en otro medio, se ha visto reducido en Internet. Ahora tiene un jefe más con quien debatir los temas y encuentra una manera más cercana a su lector. La información fluye tal y como los usuarios quieren que sea, pues es el mismo usuario quien interactúa con el sistema y con otros usuarios a través de las comunidades virtuales según sus áreas específicas de interés y sus intereses, por lo regular son más sociales que políticos. Las noticias políticas han perdido terreno frente a la información relacionada con economía, tecnología, salud, ecología y sexualidad.

Por otro lado, las malas noticias y la interactividad con los lectores son buenas para el periodismo online. Esto, al menos, surgió en la duodécima edición de la Interactive Newspaper Conference, en Dallas, Estados Unidos, donde participan algunos de los principales editores, responsables de sitios de información y periodistas que trabajan online. Qué incidentes y acontecimientos luctuosos excitan el mouse de los navegadores es, así, un dato para tener en cuenta.

La pregunta que se repite entre los editores suele converger en ¿qué "contenidos", que tipo de argumentos sirven para atraer a los lectores a Internet? Las desgracias parecen ser ante todo lo más eleva los flujos de tráfico a los sitios informativos. "Muere en un accidente un famoso piloto de la fórmula Nascar", relataba Tim Stehle, del grupo Knight Ridder, "y quienes acceden a los sitios de automovilismo se impacientan. Es necesario entonces seguir los grandes acontecimientos, especialmente cuando son luctuosos".
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