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La revista 'El Viejo Topo' llega a su número 200

miércoles 22 de octubre de 2014, 12:37h
La revista mensual se puede adquirir por suscripción por un precio aproximado de 55 euros al año.
La revista mensual se puede adquirir por suscripción por un precio aproximado de 55 euros al año.
La publicación dirigida por Miguel Riera fue fundada en 1976 cuando alcanzó tiradas de 35.000 ejemplares. De tendencia izquierdista anarco-marxista, desapareció en 1982 para resurgir con fuerza una década después. Entre sus colaboradores han pasado nombres como Fernando Savater, Juan Goytisolo, Jorge Semprún, Fernando Claudín o Paco Fernández Buey, entre otros
‘Que en este país una revista como El Viejo Topo alcance el número 200 es poco menos que un milagro’. Con estas palabras el director de la revista ‘El Viejo Topo’, Miguel Riera Montesinos, comenzaba el editorial del mes de diciembre, en el que se hace un recorrido por la trayectoria histórica de la revista. A poco de cumplir su 29 aniversario, sus responsables han introducido una nueva sección en este número especial que se llamará ‘El estado de la cuestión’, en la que ‘cada mes pretendemos presentar un balance de los debates que están más en el candelero.

En este número, el estado de la cuestión se centra en los novísimos movimientos sociales, su problemática, sus dificultades, sus aciertos y errores y, en definitiva, su futuro’, afirma Riera. ‘’El Viejo Topo’ es una revista radical en el más puro sentido de la palabra, porque va a la raíz de las cosas. Entre la información y la reflexión, da una visión más profunda de la realidad que los medios convencionales’, afirma.

Y es que la publicación ha pasado por muchas y diversas fases. En su primera época, de 1976-se creó en noviembre de este año- a 1982-cuando finalizó su primera etapa-, aparecieron 69 números, con una tirada media de 35.000 ejemplares, ‘aunque se alcanzaron puntas de 50.000’. ‘Los 34 secuestros judiciales que padecimos jalonaron una etapa apasionante’, señala Riera, que contó con la colaboración de destacadas plumas como las de Fernando Savater, Juan Goytisolo, Jorge Semprún, Fernando Claudín y Paco Fernández Buey.

‘Se concibió de una manera sumamente ingenua en el año 75. En aquella época yo dirigía un centro de enseñanza y junto a un profesor de filosofía nos propusimos hacer una revista que fuera plataforma de debate para la izquierda que se estaba matando entre ella. Hicimos un modelo de revista que en lo político y cultural era distinta pero en el formato se parecía un poco a lo que entonces era Rolling Stone. El ministerio no nos autorizó, nos estuvo entreteniendo más de un año con sus pegas y al final nos dijeron que podíamos publicar pero como revista mensual y no semanal como nosotros queríamos, además con un precio descabellado. Esto nos obligó a hacer una revista con más cuerpo, con un diseño distinto, lo cual fue una novedad extraordinaria ya que fue la primera revista político-cultural con un diseño innovador y creativo. Así empezó, de una manera un poco tonta; casi se puede decir que la censura nos hizo la revista’, explica Riera.

Sin embargo la revista desapareció once años después, según sus responsables, porque ‘se extendió la sensación de que el trabajo de la izquierda estaba hecho’.

No sería hasta 1993 cuando volviese a resurgir. Fue el año del triunfo de Reagan y Tatcher, ambos de tendencia conservadora, dos años antes se había desintegrado la URSS, y eran los años de la primera Guerra del Golfo con la intervención estadounidense. Un contexto nacional e internacional, que hacía obligatorio constituir nuevos medios de expresión de carácter izquierdista. Nació ‘con una tirada inicial de 30.000 ejemplares que se reveló enseguida demasiado optimista; a los pocos meses la tirada se situó en 16.000 ejemplares, una cifra que estaba más en consonancia con el desinflamiento general que ha afectado a lo político y lo ideológico’.

La estructura de la cabecera es "mínima" y ni el director ni los colaboradores -entre los que sólo Fernández Buey viene de la primera etapa- cobran por su trabajo. Eso sí, defienden la calidad de los textos que propugnan. ‘Tenemos superávit de piezas de calidad. Nuestros colaboradores son personas con cosas que decir, por eso aceptan decirlas gratis’, señalan Riera.

La revista tiene una periodicidad mensual y se puede adquirir por suscripción por un precio aproximado de 55 euros al año.
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