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Creciente reclutamiento de niños por bandas en Haití genera alarma

Redacción | Lunes 23 de febrero de 2026

La ONU ha alertado sobre un aumento alarmante en el reclutamiento de niños por bandas en Haití, donde la violencia pandillera está afectando gravemente a los menores. Las bandas armadas controlan áreas de Puerto Príncipe, expulsando a familias y limitando el acceso a servicios básicos y educación. La pobreza extrema y la falta de oportunidades hacen que muchos niños se vean forzados a unirse a estas organizaciones, donde son utilizados como vigías, mensajeros y combatientes. Además, las niñas enfrentan riesgos adicionales de explotación sexual. La situación ha llevado a miles de familias a huir de sus hogares, mientras que la ONU aboga por sistemas de protección infantil más robustos y el restablecimiento del acceso educativo para prevenir el reclutamiento.



La violencia de las pandillas en Haití está teniendo un impacto devastador en la infancia. Las bandas armadas no solo desplazan a las familias, sino que también restringen el acceso a escuelas y servicios básicos, exponiendo a los menores al reclutamiento forzado.

Pierre fue reclutado a los 10 años: “Ellos (los miembros de la banda) me daban cigarrillos y restos de cocaína. Me volví muy adicto. Después de consumir cocaína, ya no me comportaba como una persona normal. Sentía que estaba en otro mundo y que estaba dispuesto a matar a cualquiera”.

La ONU ha emitido una advertencia sobre el aumento alarmante del reclutamiento infantil por parte de estas bandas en Haití, subrayando las “consecuencias devastadoras” que esto conlleva para los niños, sus familias y la sociedad en su conjunto.

Crisis de seguridad y pobreza

Haití atraviesa una crisis profunda en términos de seguridad, humanitaria y gobernanza. Las pandillas controlan vastas áreas de Puerto Príncipe y sus alrededores, desplazando a familias y limitando el acceso a educación y atención sanitaria.

La pobreza se agrava especialmente entre las familias más vulnerables, lo que hace que los niños sean cada vez más susceptibles al reclutamiento por parte de las bandas, que buscan nuevas formas de obtener ingresos.

Para combatir esta situación, se han implementado controles en las carreteras en algunos barrios de Puerto Príncipe con el fin de prevenir el secuestro de menores. Sin embargo, los escasos servicios de protección infantil disponibles están desbordados, dejando a muchos niños expuestos al riesgo en áreas dominadas por pandillas.

Extorsión y control territorial

Al menos 26 bandas operan en Puerto Príncipe, incluyendo grupos conocidos como 103 Zombies, Village de Dieu, Tokyo y Kraze Barye. Estas organizaciones no solo controlan territorios, sino que también extorsionan violentamente a las comunidades mientras luchan por dominar frente a unas fuerzas de seguridad haitianas debilitadas.

En este contexto caótico, la ONU ha denunciado un “aumento alarmante” del reclutamiento infantil para estas bandas. A medida que los enfrentamientos se intensifican, estas organizaciones dependen cada vez más de un flujo constante de nuevos reclutas.

Joseph, de 16 años: “Crecí en un barrio pobre donde las pandillas lo controlaban todo. Veía hombres armados en las calles todo el tiempo. Algunos iban bien vestidos, tenían coches bonitos y estaban rodeados de mujeres”.

El reclutamiento ya no es esporádico; se ha vuelto sistemático. Los niños son considerados más fáciles de manipular y menos propensos a levantar sospechas. Factores como la pobreza extrema, la coacción y la desesperación económica empujan a estos jóvenes hacia las pandillas.

Cerca del 45 % de la población haitiana tiene menos de 18 años. Muchos niños son forzados a unirse debido al hambre o son amenazados si se niegan. En los barrios controlados por pandillas, estos grupos pueden parecer ofrecer protección o pertenencia donde el Estado ha fallado.

Roles dentro de las pandillas

Los niños desempeñan diversos roles dentro de estas organizaciones: actúan como vigías, mensajeros e informantes. Estos trabajos explotan su juventud y capacidad para pasar desapercibidos.

A menudo participan directamente en enfrentamientos armados o secuestros para obtener rescate. Un niño relató haber ganado hasta 1000 dólares semanales en un país donde muchos viven bajo el umbral de la pobreza.

Las niñas enfrentan riesgos aún mayores, incluyendo explotación sexual y relaciones forzadas con miembros de las bandas.

Consecuencias devastadoras

Los niños reclutados sufren violencia, trauma y abuso. Su educación se interrumpe drásticamente y el daño psicológico puede ser profundo e irreversible.

Miles continúan huyendo de sus hogares debido a la violencia relacionada con las pandillas. El estigma social y el miedo a represalias dificultan su reintegración social. Para las niñas víctimas de violencia sexual, el trauma es aún más severo, perpetuando un ciclo destructivo.

Julia: “Los miembros de dos pandillas aliadas me obligaron a mantener relaciones sexuales con varios de ellos en al menos seis ocasiones. Estas pandillas controlan la zona donde yo vivía y crearon un clima de miedo”.

Nuevas estrategias para abordar la crisis

Un reciente informe publicado por la ONU destaca la necesidad urgente de establecer sistemas robustos para proteger a los niños, restablecer su acceso a la educación e implementar iniciativas comunitarias que prevengan el reclutamiento por parte de bandas.

El informe enfatiza que las familias son clave para evitar este fenómeno y propone aumentar recursos destinados especialmente a hogares encabezados por mujeres para salvaguardar a los menores.

Las escuelas juegan un papel crucial, ofreciendo oportunidades educativas así como protección contra la influencia negativa del crimen organizado.

Apostando por soluciones locales

Louis, de 17 años: “Me uní a una pandilla para vengar la muerte de mi padre. Lo mató una pandilla rival cuando iba al trabajo. Rápidamente me gané la confianza de los miembros más antiguos; se convirtieron en mi familia”.

A través del apoyo continuo a organizaciones locales por parte de Naciones Unidas, se están llevando a cabo programas formativos destinados a ofrecer alternativas laborales viables para los jóvenes alejándolos del camino del crimen.

Además, es prioritario combatir la expansión territorial e influencia social ejercida por estas bandas sobre comunidades vulnerables.
La nueva Fuerza de Represión de Pandillas, respaldada por Naciones Unidas desde 2025 con un contingente previsto de 5000 efectivos, será fundamental en esta lucha.

Naciones Unidas también trabaja para fortalecer el sistema judicial haitiano , buscando erradicar prácticas como la trata infantil.

Preguntas sobre la noticia

¿Cuál es la situación actual del reclutamiento de niños por bandas en Haití?

La ONU ha alertado sobre un "aumento alarmante" en el reclutamiento de niños por bandas en Haití, donde la violencia de las pandillas y la crisis humanitaria han dejado a los menores expuestos a este fenómeno. Las bandas controlan grandes áreas y desplazan a familias, restringiendo el acceso a servicios básicos.

¿Qué roles desempeñan los niños dentro de las pandillas?

Los niños actúan como vigías, mensajeros e informantes, aprovechando su capacidad para pasar desapercibidos. Algunos participan directamente en enfrentamientos armados y secuestros, y se les considera más fáciles de manipular.

¿Cuáles son los riesgos que enfrentan las niñas reclutadas por las bandas?

Las niñas enfrentan riesgos aún mayores, incluyendo la explotación sexual y la violencia, lo que agrava su trauma y exclusión social.

¿Qué medidas se están tomando para abordar esta crisis?

La ONU está trabajando en fortalecer los sistemas de protección infantil, restablecer el acceso a la educación y apoyar a las familias para prevenir el reclutamiento. Se están implementando programas de formación profesional para ofrecer alternativas a los jóvenes.

¿Por qué los niños se unen a las pandillas?

Muchos niños se ven impulsados a unirse a las pandillas debido a la pobreza extrema, la falta de escolarización y el hambre. Otros son reclutados por coacción o amenazas.

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