Luis Planas, ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, ha destacado la importancia del regadío sostenible como clave para asegurar la seguridad alimentaria ante el cambio climático y la escasez de agua. Durante un evento de la FAO en Berlín, subrayó que el regadío puede multiplicar significativamente la producción agrícola y mejorar las rentas de los agricultores. En España, cerca del 22% de la superficie cultivada es regada, generando el 70% del valor total de la producción vegetal. Planas advirtió sobre la posible reducción de recursos hídricos en el futuro y presentó un plan de inversión superior a 2.500 millones de euros para modernizar los sistemas de riego. También se mencionaron iniciativas innovadoras como el uso de aguas regeneradas y técnicas genómicas para cultivos más eficientes.
El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha destacado la importancia del regadío sostenible como un elemento clave para asegurar la seguridad alimentaria en un contexto marcado por la creciente escasez de agua y los efectos del cambio climático. En sus declaraciones, Planas enfatizó que «el cultivo en regadío multiplica por seis la producción agrícola, cuadruplica la renta de los agricultores y triplica el empleo agrario».
Planas participó en un evento de alto nivel organizado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Berlín, en el marco del Foro Global para la Alimentación y la Agricultura (GFFA). Durante su intervención, subrayó que España cuenta actualmente con cerca de 3,8 millones de hectáreas dedicadas al regadío, lo que representa el 22 % de la superficie cultivada del país. Sin embargo, este porcentaje genera el 70 % del valor total de la producción vegetal, posicionando a España como líder en superficie regada dentro de la Unión Europea y referente a nivel mundial.
El ministro advirtió sobre una posible reducción de los recursos hídricos disponibles en España entre un 12 % y un 40 % hacia finales de siglo. Este escenario se ve agravado por el aumento de sequías que están causando pérdidas económicas significativas. Para contrarrestar esta situación, el Gobierno ha puesto en marcha un plan de inversión público-privada superior a 2.500 millones de euros entre 2022 y 2027, centrado en la modernización de los regadíos mediante técnicas como el riego de precisión y la automatización.
Además, se están explorando recursos hídricos no convencionales, incluyendo aguas regeneradas y desaladas. También se trabaja en el desarrollo de variedades agrícolas que requieren menos agua gracias a nuevas técnicas genómicas. Según Planas, «un regadío eficiente y sostenible forma parte del triángulo mágico del futuro de la agricultura», junto con la digitalización y el relevo generacional.
Como modelo a seguir, Planas mencionó un proyecto en Lanzarote que utiliza agua del mar combinada con energía eólica; todos los procesos relacionados con bombeo, riego y control del consumo están completamente digitalizados.
En cuanto a los usos conflictivos del agua, el ministro hizo hincapié en priorizar el consumo humano sin olvidar la relevancia del agua para la agricultura, especialmente en regiones áridas. Destacó también el modelo español de gobernanza hídrica basado en una sólida tradición normativa y gestión por cuencas a través de Confederaciones Hidrográficas. Asimismo, resaltó la importancia de contar con financiación pública y cooperación internacional para fomentar soluciones eficientes.
Luis Planas está presente en el Foro Global para la Alimentación y la Agricultura (GFFA), considerado como uno de los eventos más relevantes sobre el futuro del sector agroalimentario. Este foro reúne alrededor de 70 delegaciones internacionales que incluyen ministros y altos representantes de diversas organizaciones internacionales.
Mañana, el ministro participará en grupos de trabajo así como en una reunión plenaria donde se aprobará una declaración ministerial enfocada en el uso sostenible del agua y las perspectivas futuras para la producción agraria.
| Cifra | Descripción |
|---|---|
| 3,8 millones | Hectáreas de regadío en España |
| 22% | Porcentaje de la superficie cultivada que es regadío |
| 70% | Porcentaje del valor total de la producción vegetal que proviene del regadío |
| 2.500 millones de euros | Inversión público-privada para la modernización de los regadíos entre 2022 y 2027 |
| 12% - 40% | Posible reducción de recursos hídricos disponibles en España a finales de siglo |
Luis Planas destaca que el regadío sostenible es esencial para garantizar la seguridad alimentaria, especialmente ante la creciente escasez de agua y la crisis climática. Afirma que el cultivo en regadío multiplica por seis la producción agrícola.
España cuenta con cerca de 3,8 millones de hectáreas de regadío, lo que representa el 22 % de la superficie cultivada y aporta el 70 % del valor total de la producción vegetal.
El Gobierno impulsa una inversión público-privada superior a 2.500 millones de euros entre 2022 y 2027 para modernizar los regadíos, enfocándose en riego de precisión, automatización y reducción del consumo de agua y energía.
Se avanza en el uso de aguas regeneradas y desaladas, así como en el desarrollo de variedades de cultivos que requieran menos recursos hídricos mediante nuevas técnicas genómicas.
Un ejemplo mencionado es un proyecto en Lanzarote que utiliza agua del mar y energía eólica, con procesos completamente digitalizados para bombeo, riego y control del consumo.
Planas subraya la necesidad de priorizar el consumo humano sin perder de vista la importancia del agua en la agricultura para la seguridad alimentaria, especialmente en regiones secas.