Opinión

Que no olvidemos al votar, lo sucedido el 2 de octubre

José Luis Úriz Iglesias | Lunes 05 de octubre de 2026
El pasado viernes 2 de octubre se debatieron en el Congreso dos decretos sobre el grave problema de la vivienda. Todas las encuestas lo sitúan en el primer lugar de lo que ocupa y preocupa a nuestros ciudadanos.

Mientras se debatían y votaban, miles de personas se manifestaban fuera, muchos de ellos después de pasar varios días acampados en ese desierto de cemento, en el que Almeida y Ayuso han convertido la emblemática Puerta del Sol.

Mientras veía las imágenes de esa acampada y al mirar os ventanucos enrejados que existen a pie de calle, recordaba que en el no tan lejano franquismo daban a los calabozos de la siniestra Dirección General de Seguridad, DGS y mis días allí a manos de la cruel BPS. Allí tuve el desagradable “placer” de conocer a “Billy el niño”.

Todo este movimiento reivindicativo, muy transversal, pero esta vez repleto de jóvenes, había surgido a raíz del desahucio de Maricarmen, una persona de 87 años a la que habían echado de su hogar durante más de 70 años.

De repente, toda la rabia contenida durante años explotó; los jóvenes y no tan jóvenes despertaron y se echaron a la calle, desmintiendo las encuestas que les situaban cada vez más próximos a la extrema derecha.

Llegaron las votaciones y cada cual se situó en su lugar. Las derechas, estatales y periférica, PP, VOX, UPN y Junts junto a los poderosos fondos buitre y grandes tenedores, las izquierdas más PNV y CC con los vulnerables, con los desfavorecidos. Todos quedaban así retratados.

Algún día los segundos, que son más; deberían recordarlo, proceder en consecuencia y reaccionar acudiendo en masa a votar, es igual a quién, pero siempre a los del “club del sí”.

Ese día no volverá a haber más derrotas porque la mayoría absoluta social lo será también en las instituciones, en concreto en el Congreso.

Cuando el sábado observaba la marea humana a favor de medidas por la vivienda llenando las calles de 50 de nuestras ciudades, pensaba que si todas, cuando toque, fueran a votar ya no ocurrirían acontecimientos como los comentados.

Porque la gente debe entender que en democracia los grandes cambios que provocan avances importantes, se producen con grandes convulsiones sí, con presiones, luchas, pero luego deben ir acompañadas por votos para hacerlos realidad en las instituciones. En esta ocasión no lo hemos conseguido porque tenían más votos.

Tenemos una sociedad muy frágil de memoria y eso debemos hacerlo cambiar ya. Lo ocurrido el 2 de octubre, quien votó a favor y quien en contra, se debe recordar a la hora de emitir el voto.

Ni un solo voto que estuviera a favor de los decretos debe quedarse en casa y mucho menos dárselo a los del no. A ver si espabilamos a partir de esta ocasión.

¿Y ahora qué?, nos preguntamos. Supongo que a pesar de que se levanten las acampadas la lucha continuará en la calle, en cada desahucio especialmente.

No existen muchas esperanzas de que lo que ahora se plantea, la huelga general, sea eficaz ni posible y podría generar frustración, más retroceso que avance.

En las instituciones quizás lo más relevante ha sido la rápida decisión de Sánchez de disolver las cortes y convocar elecciones generales para el 29 de Noviembre.

Genera muchas dudas de que a pesar de la movilización que este asunto genera en las izquierdas eso sea positivo, es probable que aún el guiso habría necesitado más cocción.

Por eso lo mejor habría sido continuar hasta el final del mandato, por ejemplo que las elecciones fueran en septiembre de 2027 y mientras tanto, cada mes llevar decretos sobre la vivienda al Congreso.

Tener a las derechas mes a mes votando no y cabreando cada vez más al personal, que estará viendo las decenas de desahucios que aún vienen.

Las izquierdas mientras tanto aprovechar para recomponer fuerzas, evitando la confrontación entre ellas. Los enemigos, en este y otros temas están muy claros, son PP, VOX, UPN y Junts, punto final.

Pero el presidente no lo ha visto conveniente. A pesar de ello no debiera dejar sin resolver el problema de los decretos y para eso le queda la posibilidad de llevar uno nuevamente, en este caso a la diputación permanente del Congreso, donde probablemente tuviera mayoría. Hacer que nuevamente el “club del no”se retrate ante la sociedad.

Quedan así unas semanas duras pero apasionantes, incluso en los que aparecerán nuevos temas, el de Ceuta está sin resolver y ese beneficia a las derechas.

Como epílogo repetir el mensaje machaconamente; no olvidemos al emitir nuestro voto ese 29 de Noviembre, desde luego yendo a las urnas, lo que pasó el pasado 2 de octubre. 

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