CEDRO ha destacado la urgencia de formar en propiedad intelectual ante los desafíos que plantea la inteligencia artificial (IA) en la educación. En un debate realizado durante la Feria Internacional del Libro, se abordaron temas como la comprensión lectora y el pensamiento crítico, esenciales para una ciudadanía informada. Carme Riera, moderadora del evento, enfatizó que los derechos de autor son competencias transversales necesarias para desarrollar una sociedad crítica y responsable. Los participantes coincidieron en que el uso de herramientas de IA debe ser pedagógico y respetar la creación intelectual, resaltando la importancia de enseñar a los estudiantes sobre autoría y derechos en un entorno digital en constante evolución.
Los resultados recientes de España en el informe PISA han reavivado el debate sobre la comprensión lectora, el análisis crítico y la capacidad de razonamiento entre los estudiantes. Este contexto ha servido como un punto de partida para reflexionar sobre los retos que enfrenta la educación en la era de la inteligencia artificial (IA). En este marco, CEDRO organizó una mesa redonda titulada «Pensar, crear y respetar: educación para una ciudadanía crítica en tiempos de la IA» durante la Feria Internacional del Libro, que tuvo lugar del 29 de septiembre al 1 de octubre.
El evento reunió a destacados panelistas, entre ellos Eduard Escoffet, director de la Institució de les Lletres Catalanes; Sonia Fernández Cuenca, directora general d’Innovació, Digitalització i Currículum; Gemma Lienas, escritora y presidenta de ACEC; y Santiago Romero, director general de ANELE. La moderación estuvo a cargo de Carme Riera, escritora y presidenta de CEDRO.
Durante la apertura, Carme Riera enfatizó que la formación en propiedad intelectual es clave para desarrollar una ciudadanía más crítica y responsable respecto a la creación y el conocimiento. Destacó que «los derechos de autor se pueden considerar una competencia transversal» que debe integrarse en el currículo educativo.
En relación con los resultados del informe PISA, Riera subrayó que mejorar estas estadísticas implica centrar esfuerzos en formar una ciudadanía libre y crítica que contribuya positivamente a la sociedad.
Gemma Lienas profundizó en la importancia del respeto hacia la autoría, señalando que enseñar a los lectores a valorar el trabajo creativo es esencial para formar individuos críticos. Afirmó que «la IA no solo transforma las formas de trabajo, sino que también puede implicar una pérdida de derechos y recursos económicos para quienes se dedican a escribir y traducir».
Sonia Fernández Cuenca explicó que Cataluña ha implementado un modelo progresivo hacia la digitalización en las aulas, adaptándose a las diferentes edades del alumnado. Resaltó que «sin conocimientos sólidos, ningún alumno puede evaluar lo que le dice una inteligencia artificial».
Además, advirtió sobre las implicaciones legales del uso de herramientas digitales en educación. Indicó que utilizar obras protegidas por derechos de autor dentro de sistemas de IA podría requerir autorización previa. En este sentido, defendió que «en la era de la IA, un buen libro leído con atención sigue siendo la mejor preparación».
Eduard Escoffet reiteró la necesidad de fortalecer el conocimiento sobre literatura y autores para preservar el patrimonio cultural. Este esfuerzo es fundamental no solo para mantener viva nuestra cultura, sino también para empoderar a las futuras generaciones con habilidades críticas necesarias para sus profesiones creativas.
Romero destacó el papel crucial de los materiales educativos bien elaborados como herramientas esenciales para el aprendizaje. Subrayó que estos recursos son producto del esfuerzo intelectual destinado a organizar el conocimiento y apoyar al profesorado durante el proceso educativo.
Añadió que reconocer la autoría y aprender a contrastar fuentes contribuye a formar estudiantes con criterio propio. En cuanto al uso de inteligencia artificial en las aulas, afirmó que esta tecnología debe ser utilizada con fines pedagógicos claros y siempre respetando los derechos intelectuales. Esto permitirá al alumnado desarrollar su capacidad crítica y creativa.
La formación en propiedad intelectual es crucial para desarrollar una ciudadanía más crítica y responsable, capaz de respetar la creación intelectual y entender las implicaciones legales del uso de herramientas de inteligencia artificial.
Los resultados recientes de España en el informe PISA han reavivado el debate sobre la comprensión lectora y el pensamiento crítico, sirviendo como punto de partida para reflexionar sobre los desafíos educativos que presenta la inteligencia artificial.
La inteligencia artificial puede modificar la forma en que se trabaja y también plantea riesgos relacionados con la pérdida de derechos y recursos económicos para escritores y traductores, ya que muchas veces su trabajo alimenta estas tecnologías sin su autorización.
Se propone un modelo educativo que incluya un acceso progresivo a la digitalización y enfatice la importancia de tener conocimientos sólidos para evaluar correctamente lo que dice una inteligencia artificial, así como fomentar el respeto por la autoría.
Los materiales educativos de calidad son fundamentales para el aprendizaje, ya que organizan el conocimiento y apoyan al profesorado, facilitando así un proceso educativo más efectivo y crítico entre los estudiantes.