Por su parte, la Metafísica (cfr. Aristóteles) es el estudio de las leyes generales del cosmos, de cómo y por qué se desarrolla la naturaleza, del orden que impera y moviliza a las cosas naturales. Por tanto, es la madre de todas las otras ciencias particulares. Por caso, el principio de acción y reacción en Física (la tercera ley de Newton) es, en rigor, subproducto de la misma ley Metafísica que rige para todo el cosmos, no solo en Física sino también en Química, en Sicología, etc.
Por cierto, el racionalismo ha degradado esta ciencia porque niega el poder absoluto de la razón, la capacidad de construir un orden racional que supere al preexistente y niega, por tanto, la construcción de sociedades humanas impuestas coactivamente -ya que no se dan naturalmente- a partir de la violencia cuyo monopolio se arrogan los Estados modernos.
Ahora, hay dos principios básicos y fundamentales en esta ciencia madre. Primero, el mal no existe. Segundo, la violencia siempre destruye.
El bien y el ser son convertibles (ens et bonum convertuntur) afirmaba Parménides de Elea, quizás el primer gran metafísico de la historia. Y ya anunciaba la que, para muchos, es la primera y más simple aserción de toda verdadera filosofía: "Se debe pensar y decir siempre que el ser es, porque es ser, mientras que el no ser no es" (Cfr. 'Sobre la Naturaleza', Fr. II, v. 3 y Fr. VIII). Este es el 'principio de no contradicción' de la ciencia de la Lógica.
Siendo que el ser (el bien) es aquello que desarrolla el orden natural -para eso existe, para desarrollar la vida- el no ser, el mal, no existe, en cuanto tal, sino que es solo ausencia de bien. Doctrina clásica entre muchos autores, empezando por Platón y Aristóteles y, particularmente, entre los católicos ya que lo contrario significaría sostener el maniqueísmo.
Visualicemos este principio metafísico aplicado a la Física: el mal no existe del mismo modo en que, por caso, el color negro no existe. El color es una impresión de ondas luminosas, en tanto que el negro es la falta de esas ondas. Por el contrario, el blanco es la máxima luminosidad; así con una combinación, sumatoria de los colores, puede obtenerse el blanco. Cuando se ve negro, en realidad, no se está viendo nada.
La pregunta ética, entonces, es ¿hay que hacer algo contra el mal? Tengamos en cuenta que metafísicamente no existe en cuanto tal, que no es desarrollado por el orden natural y que, por tanto, al no evolucionar necesariamente desaparecerá de suyo.
Pues, al igual que solucionamos la oscuridad encendiendo la luz, el mal se soluciona introduciendo bien allí donde no lo hay. Y éste es el verdadero y único modo real y eficiente de combatirlo: “creando” el bien allí donde debería estar. De aquí que “los problemas de la libertad se solucionan siempre con más libertad”, es decir, liberando aquellas cuestiones que están provocando el mal. Así quien diga que, con el fin de defender la libertad, hoy reprime, falsea gravemente a la verdad.
Por otro lado, dice santo Tomás de Aquino que: "La violencia se opone directamente a lo voluntario como también a lo natural, por cuanto es común a lo voluntario y a lo natural el que uno y otro vengan de un principio intrínseco, y lo violento emana de principio extrínseco" (S.Th., I-II, q. 6, a. 58).
"Y así, siempre que fuera de los seres existe una causa que los obliga a ejecutar lo que contraría su naturaleza o su voluntad, se dice que estos seres hacen por fuerza lo que hacen... hay violencia siempre que la causa que obliga a los seres a hacer lo que hacen es exterior a ellos; y no hay violencia desde el momento que la causa es interior y que está en los seres mismos que obran", escribió Aristóteles en 'La Gran Moral', I, XIII.
Es decir que la violencia no hace al ser, no es del ser y por tanto es el mal. Así, la defensa propia, que incluye de suyo a la defensa de terceros y del bien común, se realiza eficientemente creando bien allí donde hay mal.
Estos son entonces dos principios que rigen al cosmos, ergo, a los seres humanos, a las sociedades y, en consecuencia, al mercado que no es otra cosa que la sociedad desde el punto de vista de la economía. De hecho, precisamente la gran ventaja del mercado sobre las imposiciones coactivas (en uso de su monopolio de la violencia) estatales, es que son relaciones voluntarias en donde toda acción resulta del acuerdo entre las partes involucradas, para beneficio de todos.
Y así se produce la eficiencia, el desarrollo y crecimiento de las personas y sociedades cooperando pacíficamente. Por caso, cuando compra un automóvil lo hace porque le resulta de mayor utilidad que el dinero que entrega al vendedor que este prefiere antes que el auto que cede. Los conflictos surgen (y hasta llegar a las guerras) cuando, por la coacción estatal, una de las partes -el coaccionado- no estaba dispuesto a esa transacción, de hecho, por eso se lo coacciona.
Así las cosas, era obvio que las Bolsas subirían y el petróleo caería el lunes pasado tras las declaraciones de Trump, que dijo que la guerra con Irán podría estar llegando a su fin y que estaba planeando suspender algunas sanciones petroleras. Es decir, ante una disminución de la violencia, el mercado crece. Muy probablemente, al igual de lo que sucedió en Venezuela, se consentirá la continuación (consolidación, en rigor) del régimen diabólico de los Ayatolas, aunque con algunas concesiones para simular ser más “razonables”.
El precio del petróleo había alcanzado casi USD 120 por barril, el valor más alto desde mediados de 2022. Suvro Sarkar, jefe del equipo del sector energético del DBS Bank, sostuvo que es “es evidente que los comentarios de Trump sobre una guerra de corta duración han calmado los mercados. Si bien ayer hubo una reacción exagerada al alza, creemos que hoy hay una reacción exagerada a la baja”.
De todos modos, los precios continúan bajo presión, mientras Trump evalúa flexibilizar las sanciones petroleras a Rusia y en tanto no quede bien establecido el fin de las acciones militares. Según Neil Newman, director gerente y jefe de estrategia de Astris Advisory Japón, “Hoy es el repunte, obviamente debido a los comentarios positivos del presidente Trump anoche, estamos empezando a ver la luz al final del túnel para la guerra”, dijo y agregó que “La volatilidad seguirá presente, pero hoy el panorama se ve mucho más prometedor”.
*Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California