La ONU advierte que el panorama económico para 2026 se ve afectado por tensiones comerciales y una inversión moderada, proyectando un crecimiento global del 2,7%, inferior al 2,8% de 2025. América Latina experimentará un leve descenso en su crecimiento, pasando del 2,4% al 2,3%, debido a aranceles estadounidenses y costos de transporte elevados. Aunque la inflación se ha moderado, los precios altos siguen impactando los ingresos reales. El informe destaca la necesidad de una acción multilateral coordinada para enfrentar desafíos económicos y sociales a nivel global.
La economía mundial se proyecta en un crecimiento del 2,7% para 2026, una cifra que representa una leve disminución respecto al 2,8% estimado para 2025 y que se sitúa por debajo del promedio prepandémico del 3,2%. Este análisis ha sido divulgado por la ONU en su reciente informe de perspectivas económicas.
El documento, elaborado por el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales (DESA), resalta la capacidad de resistencia de la economía global ante el aumento de los aranceles en Estados Unidos. Este fenómeno se atribuye a la solidez del consumo y a una inflación controlada. No obstante, el informe también advierte que las tensiones comerciales y las presiones fiscales están limitando el crecimiento global y oscureciendo las proyecciones futuras.
Las debilidades subyacentes continúan presentes, como lo indica el estudio, que menciona una inversión moderada y un espacio fiscal restringido, factores que auguran un crecimiento más lento en comparación con los niveles anteriores a la pandemia.
A pesar de que una reducción parcial de las tensiones comerciales ha contribuido a mitigar las interrupciones en el comercio internacional, se anticipa que los efectos negativos de los aranceles elevados y la incertidumbre macroeconómica se intensificarán en 2026.
Además, el informe señala que la relajación de las condiciones financieras debido a políticas monetarias más flexibles no elimina los altos riesgos asociados con valoraciones elevadas, especialmente en sectores relacionados con avances en inteligencia artificial.
Los niveles elevados de deuda, junto con sus costos asociados, limitan significativamente el margen de maniobra para implementar políticas efectivas, sobre todo en economías en desarrollo.
Las proyecciones regionales revelan una desigualdad notable dentro del crecimiento esperado. En este sentido, se estima que Estados Unidos crecerá un 2,0%, ligeramente superior al 1,9% previsto para 2025; sin embargo, el debilitamiento del mercado laboral podría afectar este avance.
Por su parte, la Unión Europea experimentará un crecimiento del 1,3% en 2026, inferior al 1,5% del año anterior. Esta desaceleración se atribuye a los altos aranceles estadounidenses y a la continua incertidumbre geopolítica que impacta negativamente las exportaciones.
Japón, por otro lado, verá un incremento del 0,9% en su producción para 2026, compensando parcialmente unas condiciones externas más desafiantes gracias a una modesta recuperación interna.
En América Latina y el Caribe, aunque las perspectivas son generalmente sólidas, se prevé una ligera bajada del crecimiento, pasando del 2,4% en 2025 al 2,3% en 2026 antes de repuntar al 2,5% en 2027. El informe destaca que un mayor consumo privado y una recuperación gradual de la inversión están impulsando esta actividad económica regional.
No obstante, se enfatiza que nuevas medidas arancelarias implementadas por Estados Unidos y cambios en políticas migratorias afectan desigualmente a la región. Estos factores modifican flujos comerciales y patrones de remesas.
A pesar de la resiliencia mostrada por el comercio mundial ante inestabilidades políticas y aumentos arancelarios —con un crecimiento del 3,8% registrado en 2025— se espera una notable desaceleración comercial este año con un pronóstico de solo un 2,2%.
A medida que persisten tensiones geopolíticas y condiciones fiscales ajustadas, la inversión sigue siendo moderada a nivel global. Aunque los avances tecnológicos han generado nichos significativos de gasto capitalizado en grandes mercados, estos beneficios podrían no distribuirse equitativamente, ampliando así las desigualdades estructurales existentes.
A pesar de una moderación generalizada de la inflación, los precios altos continúan afectando los ingresos reales. A diferencia del aumento sincronizado observado anteriormente a nivel mundial, ahora las tendencias inflacionarias son más desiguales, influenciadas por cuellos de botella recurrentes y riesgos geopolíticos crecientes.
Aunque se proyecta que la inflación general baje del 4% en 2024 al estimado del 3,4% para 2025 y hasta un 3,1%% para 2026 según el informe; esta disminución no resuelve completamente el complicado panorama inflacionario actual. Los riesgos asociados con el suministro requieren un enfoque coordinado entre políticas monetarias y fiscales para proteger a los grupos más vulnerables.
El informe también subraya cómo hay un creciente deterioro en los esfuerzos multilaterales, exacerbado por realineamientos comerciales y choques climáticos. Estas circunstancias demandan urgentemente una coordinación global más robusta y acciones colectivas decisivas.
"El progreso sostenido dependerá de reconstruir confianza y fortalecer previsibilidad", concluye el estudio. Además destaca que el Compromiso de Sevilla proporciona una hoja de ruta esencial para reforzar la cooperación multilateral e impulsar financiamiento hacia el desarrollo sostenible.
| Concepto | Cifra |
|---|---|
| Crecimiento global 2026 | 2.7% |
| Crecimiento América Latina 2026 | 2.3% |
| Crecimiento Estados Unidos 2026 | 2.0% |
| Crecimiento Unión Europea 2026 | 1.3% |
| Inflación proyectada 2026 | 3.1% |
La economía mundial crecería un 2,7% en 2026, ligeramente por debajo del 2,8% de 2025.
América Latina avanzaría un 2,3% en 2026, enfrentando aranceles y el alza de los costos de transporte marítimo, lo que genera impactos desiguales en la región.
Se proyecta que la inflación general baje del 4,0% en 2024 a un estimado de 3,1% en 2026, aunque los precios elevados seguirán siendo un desafío global.
Aunque hubo una reducción parcial de las tensiones comerciales, se advierte que el impacto de los aranceles más altos y las incertidumbres macroeconómicas tendrá un mayor efecto en 2026.
El informe enfatiza la necesidad de una acción coordinada entre políticas monetarias, fiscales e industriales para gestionar las presiones sobre los precios sin comprometer la estabilidad social ni el crecimiento a largo plazo.
El informe destaca que el debilitamiento de los esfuerzos multilaterales exige una coordinación global más profunda y acción colectiva decisiva para fomentar una economía mundial más estable y equitativa.